Comportamiento sexual de las mujeres pacientes del consultorio Los Cerros de la comuna de Talcahuano ante el comportamiento machista del hombre en el embarazo de éstas

 

Introducción

Sea por motivos religiosos, políticos o culturales, el machismo se presenta como en una de las principales sociopatías que afectan la interacción social.

En el plano estrictamente sexual, el machismo se ha patentado históricamente en instrumentos y comportamientos, que lejos de ensalzar el ego masculino, han desarrollado su accionar menguando la calidad del género femenino, reprimiéndole y exigiéndole pautas conductuales que mucho distan de imparcialidad y sindéresis. El cinturón de castidad, la ablación (circuncisión vaginal) y hasta el blanco vestido de bodas, son íconos de este accionar.

La dinámica machista con sus exigencias, es así una manera de interpretar y entender la realidad, una manera en fin de cuentas, de dar sentido a las relaciones sociales, pero no sólo desde la perspectiva masculina, sino también de la femenina. Machismo no es entonces la simple superposición de un género sobre otro, antes bien, el machismo se nos presenta como una ideología. Esto es: como un prisma que le adjudica validez y verdad a los eventos.

Como ideología (o metarrelato), el machismo parece resistirse a sucumbir, y aunque su accionar ha decrecido en taxatividad y dogmatismo en comparación con el período victoriano, su propuesta sigue causando estragos en la vida de las mujeres, estragos que también alcanzar ahora la vida de algunos hombres

El presente estudio trata justamente una de estas paradojas: el accionar sexual de la pareja mediado por la actitud machista del hombre (quizás la paradoja de las paradojas), donde la directriz del estudio será establecer una posible relación entre el comportamiento machista y el embarazo.

Lo que sigue en el transcurso de las páginas, son los resultados preliminares de dicha investigación, la que constituye el primer sondeo y aproximación al estudio del comportamiento sexual humano en la comuna de Talcahuano.

Así, el primer capítulo muestra las generalidades metodológicas que enmarcaron el presente trabajo. En el segundo se dan a conocer las principales motivaciones que guían y determinan el comportamiento sexual de la muestra en referencia, así como los criterios de evaluación utilizados por las encuestadas para catalogar su accionar. En el tercero se analiza la interacción resultante entre la mujer y su pareja en la dinámica sexual, como la calificación que efectúa ésta respecto al accionar del hombre. En síntesis, éste capítulo trata de la visión proyectada por la pareja en la mujer. En el cuarto capítulo, se dan a conocer algunas pautas conductuales de la pareja en relación al acto sexual, para terminar con el quinto capítulo, donde se dilucidan algunas premisas a modo de conclusiones y se enuncian algunas sugerencias para abordar la problemática

 

 

Capítulo Primero: Generalidades Metodológicas

1.0 Objetivo General:

El objetivo general del presente estudio, radica en llevar a cabo un análisis exploratorio y descriptivo del comportamiento sexual de las mujeres pacientes del consultorio Los Cerros de la comuna de Talcahuano (la elección del recinto fue de correspondencia aleatoria)

1.1 Objeto de Estudio:

El objeto de estudio de esta investigación, gira en torno a esclarecer si es posible hablar de una influencia del comportamiento machista del hombre en el embarazo de la mujer.

1.2 Objetivos Específicos:

Los objetivos específicos pueden ser sintetizados en los siguientes tópicos:

  • Conocer la actitud de la mujer frente al acto sexual.
  • Detectar problemas derivados del machismo que impidan la complementación y felicidad sexual dentro de la pareja.
  • Delinear el comportamiento y la postura del hombre machista en el acto sexual en relación al accionar de la mujer.
  • Extraer delineamientos generales del comportamiento sexual de la población en referencia
  • Una vez esclarecidos dichos delineamientos, analizar la posible influencia del machismo en su dinámica y forma de manifestación

1.3 La Muestra

La muestra de la siguiente investigación está conformada por cien mujeres de entre los 18 y los 50 años de edad, solteras y casadas, todas las cuales se cuentan como pacientes activas de la sección ginecológica del consultorio. Se eligió la sección gineco-obstetra del recinto, por ser esta la que trabaja directamente con mujeres, y poseer a la vez, información de la vida sexual de las usuarias.

El criterio básico para la confección de la muestra, radica en que la mujer seleccionada debe tener por lo menos un hijo, o en sus efectos, encontrarse embarazada al momento de la investigación para pertenecer a ella. Esto nos asegura que la seleccionada es sexualmente activa, requisito indispensable para la inclusión en el estudio.

1.4 La Metodología

La recolección de la información se realizó a través de la aplicación de una encuesta semi-estructurada mixta, la cual se entregó personalmente a cada seleccionada en la sala habilitada por el consultorio para tal efecto una vez que estas finalizaban su atención ginecológica. Esta instancia además, sirvió para explicar los por menores de la investigación a las pacientes.

La encuesta aplicada constó de veintidós preguntas, dentro de las cuales:

  • Dieciséis correspondieron a selección múltiple, esto es, donde a la participante se le pidió escogiese de entre las alternativas dadas la que de mejor manera representase sus vivencias (sino había ninguna, se le pidió escribir su impresión particular del evento cuestionado)
  • Tres a preguntas de justificación de la alternativa seleccionada, donde se les pidió explicarsen su elección y vivencias
  • Y finalmente tres a preguntas abiertas, donde directamente se interrogó a la muestra a cerca de determinados aspectos.

Lo anterior nos muestra, que la metodología del presente estudio descriptivo es en general cuantitativa, aunque no se escatimó en destacar los aspectos cualitativos extraídos para completar así de mejor forma la información, especialmente, tras el valioso aporte entregado por algunas participantes que sobrepasó lo propuesto –que contestaron más de lo que se les pidió.

Con el enfoque cuantitativista lo que se busca en prioridad es contabilizar (traducir a cifras) la dinámica sexual de las encuestadas, más que intimar en cada caso particular. Así, los aportes cualitativos no son más que herramientas auxiliares del marco general

La presente investigación se llevó a cabo dentro del período comprendido entre el 1 de Marzo y el 30 de Septiembre de 1999, finalizando su corrección el 27 de Septiembre del año 2000

 

 

Capítulo Segundo: Mujer y Sexualidad

 

2.0 Causas por las cuales las mujeres mantienen relaciones sexuales con su pareja.

Tras analizar las respuestas vertidas en relación a la pregunta ¿Porqué hace el amor con su pareja?, (Ver cuadro N°1) se puede observar un desarrollo masivo (aunque no total), de una salud reproductiva en la muestra (51 encuestadas), esto es; una sexualidad donde la mujer deviene como sujeto poseedor de deseo sexual

Esto nos habla en general, de un alto grado de sexualización en la muestra, que básicamente se traduce en la superposición del estadio de mujer por sobre el de madre como directriz ontogénica.

Cuadro N°1. Distribución de la motivación sexual en la muestra.

a) Lo hago por tener hijos

2 mujeres

b) Lo hago porque me provoca placer

51 mujeres

c) Lo hago porque mi pareja me lo pide

42 mujeres

d) Lo hago porque los demás me lo dicen

0 mujeres

e) No sabe porque lo hace

5 mujeres

Total de mujeres que responden

100 mujeres

Otro hecho de atención, es el alto número de mujeres que aseguran mantener relaciones sexuales por obligación u petición paretal. (42 encuestadas), lo cual es alarmante, sobretodo si topamos en que este accionar, es el segundo en preponderancia entre las justificaciones dadas para el acometimiento del acto sexual, sólo distante a 9 casos de la primera mayoría.

El hecho que 5 mujeres hallan argumentado su accionar sexual a factores desconocidos para ellas mismas, podría ser atribuido a dos factores.

  • Primero, a la falta de información y educación sexual y paretal de las encuestadas.
  • Segundo, a la existencia de un inconsciente colectivo en ciertas mujeres que las lleva a aceptar el acto como inherente de la vida paretal misma, negando así su cuestionamiento. Las tres apreciaciones vertidas a continuación dan cabida a lo anterior.

". . . Lo hago porque sí . . ."

". . . hago el amor con mi esposo porque que yo sepa, siempre ha sido y será así . . ."

". . . Lo hago porque así tiene que ser"

Finalmente, se observa un alejamiento definitivo de la sexualidad reproductiva como norte de la intimidad. Los apenas 2 casos que sustentan ésta postura dan cuenta de ello.

La declinación de ésta justificación se observa además en el hecho, que los dos casos detectados corresponden a mujeres mayores de treinta años de edad (43 y 45 respectivamente), en contraposición a los grupos más jóvenes que prescinden de ésta explicación.

2.1. La presencia del placer sexual femenino en la intimidad.

Al analizar el cuadro N°2, lo primero que se observa es el alto porcentaje de encuestadas que "casi nunca" experimentan placer en los encuentros sexuales con su pareja (34 mujeres en total, cifra que además se alza como la más representativa), seguida de un contingente de 23 de ellas, que aseguran experimentar placer "pocas veces" una vez finalizado la cópula. También asombra el que 19 mujeres no sepan con exactitud si experimentan placer sexual en sus encuentros (inorgasmia).

Todo lo anterior nos habla de que en general, existe una sexualidad negativa en la muestra, esto es; no placentera tras un enjuiciamiento general.

Sólo 9 encuestadas aseguran sentir placer en cada relación sexual y 12 la mayoría de las veces, denotando así, una sexualidad positiva.

Cuadro N°2. La frecuencia del placer sexual femenino en las relaciones sexuales parietales.

a) Siempre siente placer al tener relaciones

9 mujeres

b) La mayoría de las veces siente placer

12 mujeres

c) Pocas veces siente placer

23 mujeres

d) Cuando puede siente placer sexual

0 mujeres

e) Casi nunca siente placer sexual

34 mujeres

f) No sabe si siente placer sexual

19 mujeres

N° de mujeres que responden

97 mujeres

N° de mujeres que no responden

3 mujeres

En base al cuadro anterior podemos desprender, que del total de 100 mujeres que conforman la muestra, 76 de ellas no experimentar placer sexual de manera periódica en sus encuentros sexuales. En contraposición a 24 encuestadas que invierten dicha relación (experimentan placer en la mayoría de los encuentros).

Un criterio de clasificación para la dinámica anterior, podrían ser los siguientes tipos ideales:

Alternativa

Clasificac.

Caracterist.

Catalogacio

 

Siempre siente placer sexual

 

Normal

ideal

La relación cumple con las expectativas y se hace presente el orgasmo

 

Sexualidad

Positiva

(satisfactoria)

 

La mayoría de las veces siente placer sexual

Normal digno de atención presumiblemente conflictivo

La relación casi siempre cumple con las expectativas y generalmente se alcanza el orgasmo

 

Sexualidad positiva (satisfactoria)

 

Pocas veces siente placer

 

Anormal preocupante

La relación sexual rara vez cumple con las expectativas y la mayoría de las veces no se alcanza el orgasmo

 

Sexualidad negativa (insatisfactoria)

 

Casi nunca siente placer

 

Anormal crónico

La relación sexual no supone expectativas y el orgasmo se sitúa a nivel epifenoménico

 

Sexualidad negativa (insatisfactoria)

 

No sabe si siente placer

 

Inorgasmia

La relación sexual no supone expectativas y se desconoce el orgasmo

 

Sexualidad negativa (insatisfactoria)

 

Consideración merece lo que hemos denominado como Inorgasmia, es decir; la falta o el desconocimiento del orgasmo por parte de la mujer, del cual se observan 19 casos.

A través de la encuesta se pudo extraer, que la mayoría de las mujeres que aseguran no saber si experimentan placer en las relaciones, deben este hecho a no haber experimentado nunca un orgasmo en sus relaciones sexuales. En otros términos; su problema gira en torno a desconocer el orgasmo mismo. Es esta diferencia sustancial la que nos permite situar a la Inorgasmia como una disfunción diferente a la Anorgasmia y la Anhedonia Sexual.

Tras una tipificación de las aseveraciones vertidas por las afectadas, pueden tomarse como motivos principales de la Inorgasmia.

  • La falta de preparación pre-coital en las mujeres. (en los 19 casos)
  • La impericia de la pareja para alcanzar una buena preparación pre-coital. (en los 19 casos)
  • La presencia de eyaculación precoz en la pareja (en 15 casos).
  • La falta de un lugar adecuado para intimar (12 casos)
  • La falta de empatía por parte de la pareja para la consecución de un orgasmo –no hacer lo que el otro pide- (19 casos)
  • La Erotofobia: (del latín Erastes = amante) Por Erotofobia entenderemos, la repulsión que experimenta uno de los componentes de la pareja respecto a su compañero, que puede ir en distintos grados y manifestarse de diversa manera. La manera más común de manifestación es el asco y la negativa de ser tocado por el compañero. Cabe señalar, que esta fobia es adquirida y en la mayor parte de los casos, deviene de una desilusión del objeto amado (traducible esta en engaño del objeto, desenamoramiento del mismo, falta de expectativas no cumplidas por éste, etc.). Otra manifestación de la Erotofobia es el miedo experimentado ante la pareja, ya sea por el libre comportamiento de éste o por estimulantes que producen cambios en la personalidad (alcohol, drogas, etc.). También se traduce en un profundo miedo de uno o de la pareja en sí frente a la sexualidad, que impide la compenetración y hace crecer un temor frente a lo que pueda hacer el compañero en la intimidad. En la muestra, esta disfunción se manifiesta principalmente a través del temor que experimenta la mujer frente a posibles agresiones –siendo estas agresiones físicas como psicológicas- debidas ya sea a su negativa de intimar, de acometer actos sexuales que no le son gratificantes, o de consumar el acto en sí. Es justamente este miedo, lo que actúa como moderador en la interacción cotidiana instaurando relaciones de poder que acarrean la repulsión.

2.2. La Autocatalogación sexual.

Cuadro N°3. Autocatalogación sexual de la muestra

a) Se considera buena para hacer el amor

28 mujeres

b) Se considera mala para hacer el amor

32 mujeres

c) Se considera regularmente buena

30 mujeres

d) Se considera regularmente mala

10 mujeres

Total de mujeres que responden

100 mujeres

Lo que se desprende tras observar el cuadro precedente, es que existe poca diferencia entre las alternativas, donde la mayor parte de las encuestadas se consideran "malas" para hacer el amor (32 individuos), seguidas de 30 mujeres que se consideran "regularmente buenas"; 28 que se catalogan como "buenas" y 10 que se sitúan como "regularmente malas".

Podríamos sintetizar los resultados obtenidos señalando lo siguiente

  • Las mujeres que se catalogan como malas para hacer el amor, ven su razonamiento en dos afluentes principales. Primero, en un desinterés por el acto sexual mismo. Y segundo, a través de la experiencia obtenida a nivel parietal. En este caso, la mujer no se considera endógenamente contraria al acto sexual, antes bien, su perspectiva del acto deviene de una sexualidad negativa. En otros términos, se proclama mala para hacer el amor bajo las condiciones que ha venido desarrollando su intimidad, más no bajo otras que tiendan a mejorarla.
  • Con respecto a las mujeres que se catalogan como regularmente malas, podemos argüir que generalmente el sexo no capta mayormente su atención, y las veces que lo acometen, su ejecución responde más a presión o petición parietal que a propia iniciativa (tentativa que sí bien no se descarta se ve minimizada). Existe la creencia generalizada que su pareja es mejor que ella para hacer el amor, principalmente porque logra alcanzar el orgasmo
  • Las mujeres regularmente buenas para hacer el amor, reconocen su gusto por el acto sexual y generalmente logran llegar al orgasmo. Es justamente esta cualidad la que las hace situarse como regularmente buenas. Aquí el esquema se invierte, la mujer se cataloga en base a las veces que alcanza el orgasmo y no frente a su experimentación o no-experimentación (como era el caso de las mujeres que se consideraban malas)
  • Las mujeres que se consideran buenas para hacer el amor, reconocen abiertamente su gusto por la copula. Los orgasmos forman parte de sus relaciones. Se consideran enteramente felices con el accionar sexual de su pareja.

En general podemos decir, que 58 encuestadas se catalogan de manera positiva ante la interrogante propuesta, en contraposición a 52 de ellas que lo hacen de manera negativa, lo que arroja que en sí, la muestra se cataloga de buena manera.

Cuadro N°4. Autocatalogación final de la muestra.

Alternati

Grupa A

Grupo B

Grupo C

T Catalg.

Buenas

Regular. Buenas

23 mujeres

31 mujeres

4 mujeres

58 muj. Cataloga. Positiva

Mala

Regular. Malas

7

mujeres

9 mujeres

36 mujeres

52 muj. Cataloga.

Negativa

2.3 La manifestación del acto sexual

Como lo muestra el cuadro N° 5, la mayoría de las encuestadas, esto es; 38 de ellas, argumentan que sus relaciones sexuales describen siempre de la misma forma y secuencia.

Dentro de las razones expuestas para lo anterior encontramos los siguientes preceptos:

  • La cópula siempre dura escasos minutos (38 mujeres)
  • Existe una pose recurrente en los encuentros (37 mujeres)
  • La pareja se niega a experimentar poses sexuales diferentes a la recurrente (37 mujeres)
  • La insinuación de la pareja describe generalmente el mismo patrón, lo que quita emoción al desenlace sexual (38 mujeres)
  • Existe una secuencia prescrita en el acto sexual mismo. La mujer sabe de antemano que partes le acariciará su pareja, cómo lo hará y por cuanto tiempo (36 mujeres)

En preponderancia prosiguen las mujeres que argumentan mantener relaciones sexuales guiadas por los pareceres de su pareja, esto es: como él quiera (34), donde las principales causas vertidas para ello dicen relación con:

  • Una mayor pasividad de la mujer en el plano sexual en relación a la pareja (30 mujeres)
  • Una preponderancia hacia la cosificación de la mujer (17 mujeres).
  • Una postura individualista por parte de la pareja en la consecución del placer (34 mujeres).

En tercer lugar con 16 casos, se ubica la alternativa que acusa la consumación sexual como práctica empática de las partes implicadas. Aquí, ante todo, subyace la idea que sea cual sea la dirección y dinámica sexual, la cópula surge como practica del acuerdo.

Lo anterior es traducible a hechos como:

  • Satisfacción mutua de los deseos sexuales (14 mujeres)
  • Libertad de expresión frente al grado de satisfacción o insatisfacción del acto sexual acaecido (12 mujeres)
  • Libertad para proponer y dar la iniciativa frente al acto sexual (16 casos)

Por último, se ubican las 7 mujeres que aseguran hacer el amor como resulte en el momento mismo, aseveración que responde a dos núcleos centrales.

  • Primero, una sexualidad no encausada que niega todo cuestionamiento de su accionar (los sujetos dan rienda suelta a sus pasiones no cuestionando su accionar).
  • Y segundo, una sexualidad puntual reducible en si misma, sujeta a un juego de roles variable consciente e inconsciente entre las partes.

Cuadro N°5. La manifestación del acto sexual

a) Siempre hace el amor de la misma forma

38 mujeres

b) Lo hace como él quiere

34 mujeres

c) Lo hacen como ambos lo quieran en el momento

16 mujeres

d) Lo hacen como usted quiera

0 mujeres

e) Lo hacen como les salga

7 mujeres

N° de mujeres que responden

95 mujeres

N° mujeres que no respon

5 mujeres

Sobre la base de lo anterior podemos plantear

  • Que la vida sexual de las mujeres que realizan el amor "siempre de la misma manera" carece de emoción, no existe movilidad en los roles sexuales (siendo la mujer activa o pasiva en el acto) y no existe innovación. El acto llega a consumarse casi de manera artificial. A modo de síntesis, la sexualidad deviene ante todo lineal con tendencia regresiva. Esto es, que el acervo de pautas utilizables en la cópula no varía a lo largo del tiempo, lo que tiende a generar displacer en la parte demandante y a provocar mayor molestia ante el acto mismo que engendra un desinterés continuo sobre él (acto sexual).
  • Las mujeres que señalaron la alternativa "como él quiera", involucran un alto grado de cosificación se activa o pasiva. En este sentido, tanto los roles, la innovación y otros aspectos de la relación, estarán determinados por el hombre. La mujer puede jugar un papel activo o pasivo en la consumación carnal, pero esto escapa a su parecer. Su vida sexual puede ser placentera o repulsiva. Será unilateral en la toma de decisiones y uni/bipolar en la experimentación del placer (bipolar sí la interacción plantea la relación placer/displacer entre las partes, y unipolar, sí el resultado de la consumación misma es homólogo para los agentes implicados)
  • Se obtuvo que la alternativa "como ambos lo quieran", implica juicios compartidos para la experimentación sexual. En otros términos, ambos agentes entablan los patrones conductuales y demarcan la dinámica sexual (cantidad, lugar, forma, etc.) Esta alternativa no necesariamente implica una participación equitativa de las partes, es probable que por mutuo acuerdo, una fracción parietal sea más activa que la otra (o definitivamente activa) o por el contrario pasiva. De aquí, que esta alternativa encierra ante todo la premisa, que cual sea y cómo sea que se practique la sexualidad, esta resulta de un consenso entre los involucrados. Aquí la sexualidad es bidireccional en su iniciación y preámbulo pre-coital; multifuncional en su disposición de roles, y simétrica en la experimentación de satisfacción (cualquier componentes toma la iniciativa, los roles sexuales son dinámicos, la relación sexual es mutuamente satisfactoria).
  • Las encuestadas que situaron su accionar en la alternativa "como les salga" responden a dos enfoques diferentes. Primero, a una intimidad falta de confianza que impide el encauzamiento del acto sexual (4 mujeres) Y segundo, a la falta de atención e interés que genera la sexualidad en los miembros de la pareja (3 mujeres).
  • Finalmente, el que ninguna mujer halla expuesto la alternativa "como ella quiera" nos hace suponer que si bien, existen mujeres que son sometidas en el plano sexual, también hay otras que pese a tomar la iniciativa en determinadas ocasiones, esta no es lo suficientemente recurrente como para adjudicarse la directriz del comportamiento. Así por ejemplo, muchas mujeres suelen tomar la iniciativa para que su pareja adopte una actitud activa (y salga de su pasividad) y logren ponerla a ella en dicha postura (quitándose con esto el protagonismo)

2.4 La comunicación parietal en el acto sexual

Llama la atención observar en el cuadro N°6, el alto número de mujeres que no se atreven a comunicar sus deseos a sus parejas por temor el rechazo (59 casos), lo que necesariamente nos habla de una insatisfacción sexual producto de la represión moral.

Que la mujer manifieste temor al rechazo genera un hecho importante a recalcar, cual es, él quiebre que suscita en su "Imagen Mariana", puesto que se acusa sexuada y demandante de satisfacción aún cuando no pueda manifestarlo abierta y cabalmente

El que 27 mujeres traten de insinuar sus deseos a la pareja refuerza lo anterior

Cuadro N° 6. Comunicación parietal

a) Le dice lo que le agrada y lo que quiere hacer

14 mujeres

b) No le dice nada pero trata de insinuárselo

27 mujeres

c) No le dice nada por temor al rechazo

59 mujeres

d) No le dice nada por otra razón

0 mujeres

N° mujeres responden

100 mujeres

Lo anterior, además de mostrarnos una "represión excedente" deja de manifiesto la precaria comunicación existente entre las partes. Como ejemplos de esta disfunción son ilustrativos los siguientes dos testimonios:

"Con mi esposo nunca hablamos de eso (O.C: La entrevistada en ninguna secuencia del diálogo profirió la palabra sexo. En una ocasión estuvo al límite de utilizarla pero se ruborizó y la omitió). A mí me da vergüenza hablar porque puede pensar mal de mí y hasta tratarme, con permiso de usted, de puta. Una vez le dije que me dolía un poco cuando lo hacíamos y él me quedó mirando con cara de enojado. El me dijo esa vez que así era la cuestión y que no se hablaba más. . . "

"Una vez estando en pleno acto, yo le dije a mi pareja que me dijera que me quería y que me abrazara y él nada. . . Cuando terminamos, le pregunte si le gustaba tocarme y se enojó. De esa vez que no me toca y no quiere hablar acerca de asunto, dice que de eso nada. . . "

A la falte de comunicación se agrega la negación del cuerpo Son interesantes los ejemplos que se citan a continuación al respecto:

" Mi pareja me saca la mano siempre que le toco una determinada parte. Parece que solamente a él le gusta tocar."

"Nunca me he desvestido delante de mí pareja. Me gustaría tanto hacerlo, pero sé que para él es un pecado y no lo aceptaría, lo tomaría por otro lado. Yo siempre he querido conversarlo pero no me atrevo."

 

 

Capítulo Tercero: Mujer y Pareja

 

3.0 La catalogación sexual de la pareja

Uno de los primeros datos susceptibles de obtener del cuadro N°7, es el alto número de mujeres que están en disconformidad con la manera de hace el amor de su pareja (39 encuestadas). Es decir, atribuyen una calificación negativa a su proceder.

Les siguen 24 mujeres que aseguran gustar a veces de la manera de proceder de su pareja, 17 que les gusta mucho, 14 que les gusta aunque puede mejorar su propuesta sexual y 6 que simplemente les gusta.

Cuadro N°7 Catalogación sexual de la pareja

a) No le gusta como hace el amor

39 mujeres

b) Le gusta a veces

24 mujeres

c) Le gustaba

6 mujeres

d) Le gusta, aunque puede mejorar

14 mujeres

e) Le gusta mucho

16 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

Si se arguye una tipificación de las respuestas, encontramos que estas responden básicamente a cuatro "núcleos centrales"

  • Una mala catalogación: La mujer se profesa inconforme con el comportamiento sexual de su pareja, lo que ocasionaría problemas a nivel parietal. Una objetivación del accionar nos situaría ante una sexualidad conflictiva.
  • Una catalogación satisfactoria funcional: La mujer cataloga en general de buena manera el comportamiento sexual de su pareja aunque manifiesta inconformidades. Se observan dos tipos: una sexualidad satisfactoria episódica y una sexualidad satisfactoria ajustacional. En la primera, la mujer ocasionalmente (episódicamente) gusta de la manera de hacer el amor de su pareja. Se presume una sexualidad normal preocupante. En la segunda, la mujer cataloga casi la totalidad de los encuentros de buena forma, aunque espera más de ellos. En este sentido, la sexualidad sólo requiere de ajustes para un cuadro óptimo. Su caracterización es ante todo normal.
  • Una catalogación digna de atención: La mujer se manifestaba conforme con el comportamiento de la pareja, pero ya no. Se presume una sexualidad en depresión que se aleja de una satisfacción inicial producto de la supresión o iniciación de nuevas pautas conductuales (inadaptabilidad). Sexualidad ante todo preocupante.
  • Una catalogación Ideal: La mujer cataloga de excelente manera el comportamiento sexual de la pareja. Las críticas se resumen a comentarios nimios y corrientes que no afectan la excelencia misma.

Cuadro N° 8. Tipificación valórica de las respuestas

Alternativa

Categorizac.

Caracteristic

T. Sexualid.

A) No le gusta como hace el amor su pareja

 

Mala

Inconformidad

Conflicto

 

Conflictiva

b) Le gusta a veces

c) Le gusta aunque puede mejorar

Satisfactoria

Funcional

Buena cataloga con presencia de inconformidad

Episódica

Ajustacional

d) Le gustaba

Digna de atención

Inadaptabilidad

Preocupante

e) Le gusta mucho

Excelente

Ideal

Ideal

De lo anterior se desprende, que existen 45 mujeres que no están conformes con el comportamiento sexual de su pareja, en contraposición a 55 de ellas que si se manifiestas conformes. Es decir, más de la mitad de las encuestadas cataloga positivamente el accionar de su pareja.

3.1. La actitud de la pareja frente a la imposibilidad coital

El cuadro precedente nos muestra, como la gran mayoría de las parejas de la muestra (58 sujetos) se enfadan con la mujer ante la imposibilidad de llevar a cabo el acto sexual, seguidos de 20 individuos que adoptan una actitud de mal humor para con todo el mundo, hasta llegar a 3 sujetos que simplemente ante tal imposibilidad mantienen relaciones extra maritales.

Sólo como número reducido y bastante poco representativo, aparecen 19 sujetos que adoptan una actitud comprensiva y no se muestran molestos ante dicha imposibilidad.

Cuadro N° 9. Actitud de la pareja ante la imposibilidad coital

a) Se enoja con usted

58 mujeres

b) Le dice que no importa y la comprende

19 mujeres

c) La golpea

0 mujeres

d) Anda de mal humor con todo el mundo

20 mujeres

 

e) Lo hace con otra mujer

3 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

De lo anterior se obtiene que en total, 81 individuos adoptan una actitud negativa ante la imposibilidad de acometer el acto sexual, sea esta actitud contra la mujer o contra terceros (alternativas a y d)

La alternativa que acusa la practica extra marital ante la imposibilidad aparece en último lugar. Lo que no quiere decir que deje de ser preocupante, sino más bien lo contrario, pues a nuestro modo de ver, encarna al grado máximo de la propuesta machista. Un hecho positivo, es que no figure la agresión ante la imposibilidad de intimar.

3.2. La infidelidad parietal

Cuadro N°10. La dinámica de la infidelidad a nivel muestral

a) Le fue infiel en una oportunidad

26 mujeres

b) Le fue infiel en más de una oportunidad

9 mujeres

c) En la actualidad le es infiel

18 mujeres

d) Siempre le ha sido infiel

0 mujeres

e) Nunca le ha sido infiel

34 mujeres

f) No lo sabe

13 mujeres

N° de mujeres responde

100 mujeres

Si bien a primera vista la alternativa "e" (nunca le ha sido infiel), pereciese ser la más representativa de entre todas (34 mujeres), lo cierto es, que una vez sumadas todas las alternativas que acusar algún grado de infidelidad (alternativa: a, b, c) su preponderancia se diluye.

En efecto, una vez sumadas las alternativas que dan cuenta del evento, obtenemos que más de 53 sujetos le han sido infieles a sus parejas en alguna oportunidad. Cifra que podría aumentar, si sumamos las 13 mujeres que agregan no saber a ciencia cierta el comportamiento de su pareja en éste tópico.

En general, más de la mitad de las mujeres ha sufrido de infidelidad en algún pasar de su relación parietal, donde el grueso del comportamiento infiel de la pareja se reduce a una ocasión. Es considerable de igual modo, la cantidad de mujeres que en la actualidad son engañadas.

Para forjarse una apreciación del grado e implicancias de la infidelidad en la muestra, me parece ilustrativo el siguiente testimonio

"Yo ya estoy harta. No sé que hacer (…) La otra (en referencia a la amante) me tiene toda tiritona. Si hasta me prometió cortarme la cara (…) Lo que pasa que ella vive como a cuatro casas de la mía y siempre nos vemos y nos gritamos cuestiones. Antes no le tenía miedo, pero desde que me echó a unos primos le empecé a creer las amenazas."

 

"Hace tiempo que Ella anda con mi marido, si hasta tienen un niñito que cada vez que mi marido está en la casa lo manda a pedirle plata (…) Como le digo, yo ya no sé que hacer. Yo me quiero separar y no verlo más, pero él no me deja. Dice que yo no puedo dejarlo porque tengo que atenderlo y tener limpia la casa. A la otra le compra de todo, si hasta refrigerador le tiene (…) Ahora vengo a control y me gustaría que alguien me orientara, lo único que quiero es matarme. Anoche intente cortarme las venas, pero una vecina que tengo no me dejó (…) Yo sé que esta mal lo que quise hacer, pero es que no doy más. Yo trabajo todo el día afuera de la casa y cuando llego tengo que soportar retos y combos de mi marido y de ella".

3.3 La pareja ante el cambio de la mujer

La mayoría de las encuestadas, esto es; 48 de ellas, argumentan que a su pareja sólo le gusta que se arregle cuando sale con él. 30 atestiguaron que su pareja le permite hacerlo en cualquier momento y 22 mujeres que se lo autoriza sólo en ocasiones.

Esto no muestra una actitud positiva de las parejas frente a los cambios de la mujer por mejorar su imagen, ya que pese a las cláusulas impuestas en ocasiones, se muestran favorables al cambio.

Cuadro N° 11. ¿A su pareja le gusta que usted se arregle?

a) Si le gusta

30 mujeres

b) Sólo a veces (sólo para ocasiones especiales)

22 mujeres

c) Sólo cuando sale con él

48 mujeres

d) No le gusta

0 mujeres

N° mujeres responden

100 mujeres

En base a confidencias de algunas encuestadas (32 en total), se pudo determinar:

  • Que al hombre que le gusta que su mujer se arregle, la deja hacerlo en cualquier y para cualquier ocasión. En 12 casos el marido recrimina a la esposa si no lo hace, especialmente, cuando él retorna del trabajo.
  • Los hombres que les gusta que su mujer se arregle a veces, suelen imponer dicho criterio. El decide cuando se arregla. (20 casos)

Cabe hacer notar, que para los 32 casos anteriores, es el propio marido quien decide las prendas que llevará su esposa. En síntesis:

  • En general se aprecia una recepción positiva del hombre frente al embellecimiento de la mujer (frente al que se arregle).
  • Ahora, si bien existe dicha recepción positiva, debemos aclarar que esta es ante todo dirigida. Es decir; encauzada hacia los momentos en que la mujer se ve en la postura de salir con su pareja. (En su gran mayoría, la mujer sólo puede arreglarse cuando sale con su pareja).

3.4. La pareja en relación con otras mujeres

Como lo muestra el cuadro, la mayoría de las encuestadas aseguran ser tratadas de buena manera por su pareja en relación al trato que ésta brinda a otras mujeres (vecinas, hermanas, primas, etc.). Le siguen 34 mujeres que aseguran ser tratadas como cualquier otra. Y 30 que acusan un trato peyorativo.

Algunas encuestadas (63 de ellas) enunciaron los siguientes actos como medida de comparación:

Las que aseguran ser tratadas de mejor manera:

  • Son reprendidas por su pareja en menor escala que otras mujeres frente al acometimiento de un mismo acto (2 mujeres)
  • Son tratadas con mejores palabras (14 mujeres)
  • Les presta más atención que al resto de las mujeres (4 mujeres)

Las mujeres que aseguran ser tratadas igual que todas:

  • No tiene cuidados especiales con ella (6 mujeres)
  • Puede prescindir de su compañía al igual que el de cualquier mujer en particular para salir a algún lado (7 mujeres)

Las que argumentan ser tratadas de peor manera:

  • Les gritan más que a las demás (9 mujeres)
  • Son menos delicados y atentos con ellas (5 mujeres)
  • Son más agresivos a la hora de enfadarse (llegar a los golpes) (6 mujeres)
  • Les reconocen menos méritos y más defectos que a otras mujeres (10 mujeres)

Cuadro N° 12. ¿Cómo la trata su pareja en relación a otras mujeres?

 

 

a) Es bueno con ella a como lo es con otras mujeres

36 mujeres

b) Es malo con ella a como lo es con otras mujeres

30 mujeres

c) Las trata a todas por igual

34 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

Si bien a nivel general se observa un buen trato ante la mujer, es preocupante la treintena de ellas que acusan lo contrario, básicamente, porque la distancia entre ambos segmentos no es lo suficientemente marcada (apenas 6 mujeres) como para dar cuenta de una resolución tajante.

3.5 La comparación parietal

Al consultar a las encuestadas su opinión a cerca de quien creían mejor en el plano sexual (ella o su pareja), encontramos que las mujeres que consideran a su pareja peor que ellas (37 casos), es levemente superior y las que la sitúan como mejores (36). Tratando de indagar las fuentes de tal accionar, se llegó a conocer que existe un doble criterio para otorgar la supremacía a un componente de la pareja.

Así, las mujeres que se consideran mejores que su pareja lo hacen en referencia a preceptos como:

  • Su ansiedad en la relación: Muchas mujeres quieren seguir adelante con la cópula una vez que la pareja a alcanzado el clímax.
  • La intención de hacer más seguido el amor y de diferente manera

Por su parte, las mujeres que se catalogan de peor manera que su pareja aducen a motivos como:

  • Una mayor negación del cuerpo: Su pareja la acaricia en mayor grado que ella a él.
  • Mayor represión: La mujer se encuentra peor debido al temor que tiene de liberar sus deseos. Su pareja es mejor porque puede sacar a luz sus deseos, mientras que ella se reprime

Con respecto a las otras alternativas, se observa una complementación entre ellas, una complementación que será positiva para la alternativa "d" (su pareja es igual de buena que ella), y una que será negativa para la alternativa "c" (la pareja es igual de malo que ella).

Cuadro N° 13 ¿Si tuviese que compararse con su pareja en el plano sexual diría?

a) Su pareja es mejor para hacer el amor que usted

36 mujeres

b) Su pareja es peor que usted para hacer el amor

37 mujeres

c) Su pareja es igual de malo que usted para hacer el amor

10 mujeres

d) Su pareja es igual de bueno que usted para hacer el amor

15 mujeres

N° de mujeres que respond

98 mujeres

N° de mujeres que no resp

2 mujeres

3.6 ¿Quién decide cuando hacer el amor

Lo que inmediatamente se observa en el cuadro, es el alto grado de incidencia que tiene la pareja en la decisión de cuando intimar (67 encuestadas) en relación a las otras alternativas.

Que la pareja decida cuando intimar no guarda relación con una mejor predisposición a la cópula. Esto se deduce al descubrir –como lo muestran los siguientes testimonios- que dicha decisión puede fomentar los encuentros sexuales, como también menguarlos.

" A mí me gustaría hacer más seguido el amor con mi esposo, ya que lo hacemos tarde mal y nunca, sólo cuando él quiere".

"Yo muchas veces busco a mi esposo por las noches pero él no me infla. Yo siempre tengo que andar a sus paradas y él nunca a las mías. Esto me gustaría que cambiase en mi matrimonio para ser feliz"

Lo anterior nos hace plantear dos tipos de decisiones. Una decisión negativa favorable a los encuentros sexuales y una negativa desfavorable a los mismos encuentros.

  • En la negativa favorable: la decisión de la pareja conlleva a establecer relaciones permanentes con su pareja (seguidas en el tiempo)
  • En la decisión negativa desfavorable: el hombre entabla un ritmo sexual donde los encuentros son esporádicos y alejados unos de otros

Que el hombre decida cuando intimar no guarda relación con que el que sea más activo o pasivo que la mujer en la cópula. (aunque no se descarta una posible relación directa)

Cuadro N° 14 ¿Quién decide cuando hacer el amor?

a) Ella

0 mujeres

b) La pareja

60 mujeres

c) Cualquiera de los dos

13 mujeres

d) Surge como un acuerdo

14 mujeres

e) Las ocasiones se dan solas

13 mujeres

N° de mujeres responden

100 mujeres

 

 

Capítulo Cuarto:La Pareja

 

4.0 La dinámica sexual temporal

En general se observa, que la mayoría de la muestra mantiene relaciones sexuales entre ocho veces al mes –cifra más numerosa- y cuatro veces. Cantidades que se alzan como las más representativas, puesto que engloban al 73% del contingente total.

Lo anterior nos lleva a plantear:

  • Que 47 de 100 mujeres, mantienen relaciones sexuales dos veces por semana aproximadamente.
  • Y que 26 de 100 mujeres las mantienen una vez por semana

Cuadro N° 15. Dinámica sexual mensual de la muestra

a) Mantiene relaciones cuatro veces por mes

26 mujeres

b) Mantiene relaciones ocho veces por mes

47 mujeres

c) Doce veces por mes

8 mujeres

d) Otra cantidad

17 mujeres

d.a) veinte veces por mes

5 mujeres

d.b) dos veces por mes

8 mujeres

d.c) una vez al mes

3 mujeres

e) No lo sabe

2 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

En preponderancia de contingente, encontramos a 8 encuestadas que mantienen relaciones sexuales 3 veces por semana (12 veces por mes) y 8 que lo hacen una vez cada quince días aprox. (dos veces por mes)

En seguida se ubican 5 mujeres que mantienen relaciones 5 veces por semana (20 veces por mes aprox.). Le siguen tres que entablar una relación sexual al mes y dos que no lo saben.

4.1 El lugar de acometimiento del acto sexual

Se observa que el mayor número de mujeres (35 de ellas) aseguran consumar sus relaciones sexuales de noche en la cama, seguidas muy de cerca por 32 que lo hacen de noche en cualquier lugar.

Ya más distantes aparecen 19 mujeres que lo hacen como la pareja quiera, 12 encuestadas que aseguran hacerlo a cualquier hora y en cualquier lugar. Finalmente se ubican 2 mujeres que apelan a hacerlo cuando se puede y donde se puede. Para dar cuenta del restante contingente de mujeres casadas que inclinaron por las otras alternativas (6 de ellas), podemos citar como factores:

  • Pequeñez de la vivienda y del dormitorio: esto genera la necesidad de abandonar el lecho como sitio recurrente para intimar y valerse de otros espacios (baño, cocina, patio, etc.) y momentos (en la mañana, madrugada, atardecer, etc.).
  • El compartir el dormitorio con un tercero.
  • El compartir la cama con un hijo.
  • El no vivir solos en una casa o lugar (sin parientes ni familiares).

Cuadro N° 16 Lugar donde preferentemente se acomete el acto sexual

a) De noche en la cama

35 mujeres

b) De noche en cualquier lugar

32 mujeres

c) A cualquier hora en cualquier lugar

12 mujeres

d) Cuando/donde se puede

2 mujeres

e) Donde él quiera

19 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

4.2 La trifase sexual

La trifase sexual –en este caso de los hombres-, hace referencia al comportamiento que describen éstos: antes del acto sexual (insufase), durante él mismo acto (acofase) y una vez consumado el mismo (finifase)

Primera fase o insufase:

Se observa que la mayoría de los hombres nunca son cariñosos con su pareja en ésta fase, o lo son en raras ocasiones, o lo eran, o suelen serlo cuando se les pide. Lo que nos arroja un balance negativo de los sujetos en esta etapa.

Se obtuvo que para la muestra esta negatividad implica ante todo:

  • Una mala preparación precoital en la mujer (sequedad vaginal)
  • La falta de delicadeza en el acometimiento del acto sexual por parte del hombre.
  • Erotofobia

En general podemos decir: que sólo 17 de 100 hombres son siempre cariñosos antes de hacer el amor

Cuadro N° 17.¿Su pareja es cariñoso con usted antes de hacer el amor?

a) Siempre es cariñoso

17 mujeres

b) Algunas veces lo es

26 mujeres

c) Lo era

11 mujeres

d) Lo es cuando se lo pide

3 mujeres

e) Nunca es cariñoso

43 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

Segunda fase o acofase:

Aún cuando en esta fase se observa una preponderancia del comportamiento negativo del hombre (alternativas a, b, c, e, f), cabe señalar que este accionar es en menor grado que en la etapa precedente. Esto gracias al aumento en el número de mujeres que se identifican con la alternativa "a" (el número de mujeres que aseguran que su pareja siempre es cariñoso aumenta de 17 para la primera etapa a 23 para la segunda) y a la disminución misma de la calificación negativa de la pareja (las alternativas que acusan a un hombre no cariñoso en todos los encuentros baja de 43 para la primera etapa a 39 para la segunda).

En definitiva, se puede concluir que si bien, en ambas etapas reina una actitud negativa del hombre en lo referente a la manifestación del cariño, éste en sí se muestra más cariñoso mientras acomete el acto sexual que en su preámbulo.

Lo anterior podría ser explicado en parte, por el éxtasis mismo que envuelve la ejecución del acto sexual. En base a esto, el hombre será más cariñoso (acariciará más a su pareja, la besará más, etc.) en la medida que la excitación lo vaya haciendo presa y se acerque el clímax

En síntesis, el hombre podría ser más cariñoso en ésta etapa no tanto por mutua iniciativa, sino más bien, por el placer que se desprende de la cópula misma que lo incentivaría (porque el estar experimentando placer lo determinaría)

Cuadro N° 18 ¿Su pareja es cariñoso con usted cuando hacen el amor?

 

 

a) Siempre es cariñoso

23 mujeres

b) No es cariñoso

39 mujeres

c) Lo era

2 mujeres

d) Lo es a veces

31 mujeres

e) Lo es cuando se lo pide

0 mujeres

f) le ha prometido serlo

5 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

Tercera fase o finifase:

Es esta fase la que se presenta más crítica entre todas, debido principalmente, al escaso número de mujeres que brindan una calificación positiva a su pareja, en contraste el excesivo contingente de ellas que le asignan una negativa.

Lo más preocupante de lo anterior, es el alto número de mujeres que aseguran su pareja nunca ha sido cariñoso con ellas una vez finalizada la cópula (cifra que alcanza cerca del 60% de la muestra), como las que argumentan que éste dejó de serlo (26%)

Haciendo una especie de resumen podemos decir entonces, que donde el hombre se presenta más cariñoso con su pareja es en la segunda etapa (acometimiento del acto), mientras que por el contrario, donde se presenta mas descariñado es en la tercera (término de la cópula).

Cuadro N° 19 ¿Su pareja es cariñoso con usted después de hacer el amor?

a) Siempre es cariñoso

3 mujeres

b) Pocas veces lo es

4 mujeres

c) Generalmente lo es

3 mujeres

d) Le ha prometido serlo

5 mujeres

e) Nunca lo ha sido

59 mujeres

f) Lo era

26 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

3.3 Las demandas sexuales de la pareja

Se pudo extraer que del total de la muestra, 90 mujeres dicen ser (o haber sido) obligadas a tener relaciones sexuales. De estas; 14 argumentan que su pareja antes las obligaba, 37 que en alguna oportunidad lo hizo; 26 de ellas que en ciertas oportunidades lo hace, y 13 encuestadas que siempre son obligadas. Sólo 10 mujeres aseguran nunca haber sido obligadas a tener relaciones por parte de su pareja

Cuadro N° 20 ¿Su pareja en alguna oportunidad la ha obligado a tener relaciones sexuales con él?

a) Siempre la obliga

13 mujeres

b) En algunas oportunidades lo hace

26 mujeres

c) Antes lo hacía

14 mujeres

d) En alguna oportunidad lo hizo

37 mujeres

e) Nunca lo ha hecho

10 mujeres

N° de mujeres que responden

100 mujeres

En general, las mujeres aseguran ser (o haber sido) obligadas bajo las siguientes condiciones:

  • Embriaguez de la pareja (33 de los 90 casos)
  • Después de golpearla por algún motivo (31 casos).
  • Durante su ciclo menstrual (8 casos)
  • En algún lugar a la intemperie (6 de los 90 casos).
  • Simplemente cuando ella no quería (5 casos).
  • En su casa en ausencia de los familiares (5 casos).
  • Después de ver una película pornográfica (3 casos).

La dinámica que exponen las cifras es alarmante, ya que la mayoría de las mujeres son obligadas a tener relaciones sexuales bajo condiciones que propician la agresión (embriaguez), o bien, después de consumada esta.

Lo anterior plantea un alto índice de erotofobia en la muestra, la cual, tiende a esquivar los encuentros sexuales, o bien, a ejecutarlos inhibiéndose del acto mismo. Los testimonios precedentes ilustran bien este accionar:

"A él ya no lo soporto, me da asco, hace cosas tan cochinas conmigo que no quiero que me toque ni me mire"

"Lo que siento es miedo y asco de él (…) por eso lo dejé"

"Cuando me acaricia me dan asco sus manos, me da asco él, pero tengo que dejarme para que no me pegue. Lo que hago es mirar el techo y pensar en otra cosa hasta que se baja y se queda dormido"

"Para que no me pegue tengo que dejarlo que me haga lo que quiera, sobretodo cuando llega curao’ (…) Es tan cochino que da asco (…) Cuando quiere hacerlo yo cierro los ojos y pienso en mis hijos".

"Huele mal, me da asco, a veces llega todo vomitado y me hace hacer el amor así con él"

Por su parte, al preguntar a las mismas encuestadas si en alguna oportunidad han (o fueron) obligadas por sus parejas a realizar actos sexuales que ellas no quisieran, 70 respondieron que sí, que habían sido obligadas, donde 30 lo fueron en una oportunidad, 6 lo son la mayor parte de los encuentros sexuales y 34 lo son siempre, esto es, en cada relación. Sólo 26 encuestadas aseguran nunca haber sido obligadas.

Lo anterior arroja luz sobre un hecho preocupante, que 40 de 100 mujeres son obligadas en la actualidad a consumar actos sexuales que contradicen sus deseos

Dentro de los actos enunciados por las mujeres a los cuales son (o fueron sometidas) figuran:

Mujeres que fueron obligadas en una oportunidad:

  • 17 debieron aceptar una relación anal.
  • 13 a masturbar a su pareja.

Mujeres que son obligadas la mayor parte de las veces:

  • 5 a mantener relaciones anales
  • Una a mantener relaciones sexuales con un amigo de la pareja

Las mujeres que son obligadas en todos los encuentros:

  • 12 son obligadas a mantener relaciones anales.
  • 10 a mantener sexo oral.
  • 9 a masturbar a su pareja hasta la eyaculación.
  • 3 a masturbarse ella misma para excitar a la pareja.

De lo anterior se desprende, que las relaciones anales conforman el grueso de los actos que las mujeres son obligadas a ejecutar, seguidas de la masturbación a la pareja y el sexo oral.

Que las relaciones anales conformen la primera mayoría, acarrea graves riesgos para las mujeres, debido a los daños físicos susceptibles de derivarse de este tipo de contactos sin la debida preparación.

A continuación se exponen diez testimonios que describen las situaciones a las cuales las afectadas fueron (o son) obligadas:

"Mi pareja hace tiempo que me venía pidiendo tener relaciones anales, diciéndome que eran normales y que no me dolería. Yo por miedo nunca quise, pero un día llegó con trago y me obligó a hacerlo. Esa vez me dolió mucho, tanto, que tuve que ir al hospital, donde me dijeron que tenía desgarradas las paredes del ano".

"Siempre me obliga a tocarle el pene y movérselo (masturbar). A veces estoy largo rato haciéndolo y cuando acaba se queda dormido. A mi no gusta hacerlo, me da asco, pero si no lo hago me pega con una correa que tiene".

"Cada vez que ando con la regla mi marido me obliga a tener relaciones por atrás (anales). Esto no me gusta, porque me duela mucho, porque me raspa y siempre me deja irritado que después no me puedo ni sentar. A parte que es muy brusco".

"Mi ex marido me obligaba a hacer cosas, y si yo no las hacía me pegaba, me apagaba los cigarros en la cara (…) Gracias al Dios la pareja que tengo ahora me trata bien"

"Hartas veces he tenido que dejar que me penetre por atrás. Varias veces también me mete los dedos. Yo no sé que hacer, me siento mal porque a mí no me gusta eso, pero si no lo hago me pega combos en la cabeza o me tira agua caliente"

"Me obliga a tocarme y hacer como que bailo. Si no lo hago me pega patadas".

"Me dice que le diga que me duele, que me lo haga con más fuerza, aún cuando no siento nada. Me tira el pelo y me hace chupones en los senos".

"Tres veces tuve que dejar que me metiera los dedos por atrás mientras lo hacíamos, a mí no me gusta porque me duele"

"Tengo que besarle el pene y tragarme lo que sale (semen), sino lo hago, me pega y me trata mal. A mí me da miedo, porque la última vez no quise hacérselo él me amenazó contarme una pierna con un corta cartón"

"Casi siempre me obliga a meterme los dedos por la vagina y a tocarme los pechos mientras él me mira. También me dice que diga cochinadas y que grite mientras me lo hace. También tengo que aguantar que me meta los dedos por la vagina y después me los pase por la cara"

 

 

Capítulo Quinto: La dialéctica del machismo

 

Vimos a lo largo de las páginas antecedentes la manifestación de la sexualidad femenina en relación a la masculina. En esta línea pudimos observar las motivaciones, excepciones y disfunciones que detona la cópula parietal. Se dilucidaron de igual modo, los problemas y las implicancias que generan la falta de comunicación y de empatía en la pareja (inorgasmia, erotofobia), así como el alto grado de cosificación (activa y pasiva) que son víctimas las mujeres.

Pues bien, en adelante nos ocupara otra tarea, cual es, la de unir esta información para dar respuesta a la interrogante que suscitó el presente estudio, interrogante que acusa, si es posible hablar de una influencia del machismo en el embarazo de la mujer.

Para lo anterior, deberemos trabajar lo que hemos denominado las dos fases del machismo sexual, que hace alusión al replanteamiento del accionar sexual masculino en relación a su directriz secundaria.

a) Primera fase o sexualidad público/privado:

La primera fase o la sexualidad público/privado, será la sexualidad –siguiendo a las corrientes feministas-, donde el hombre entabla como directriz secundaria el aprisionamiento de la mujer a través de la maternidad.

En otros términos, esta fase del machismo sexual hace alusión al acto por el cual el hombre, sumado al hecho de entablar relaciones sexuales por el placer concomitante que le produce, lo haría para relegar a la mujer al ámbito de lo privado, esto es; al ámbito doméstico. Según esta línea entonces, el comportamiento machista se patentaría en querer asegurar a la esposa o pareja a través del embarazo.

Lo anterior necesariamente topa con la división del trabajo social (Jelin, Rubin), ya que el hombre al ser el sustento del hogar, tomaría posesión de la mujer como un bien más dentro de su gama de bienes, con lo cual, ésta se transformaría en un artefacto de uso.

El hombre al concebir a la mujer como un objeto, o en el mejor de los casos como una persona bajo su tutela y cuidado, buscaría asegurar su compañía a través de los hijos, buscaría "amarrarla", "marcarla" con sus genes, para estar más tranquilo de la relación y evitar sorpresas (infidelidad), o simplemente para ampliar su rango de libertad.

En este sentido, será característica la petición de la prueba de amor por parte del hombre para asegurar la pertenencia de la mujer ( esto para el primer caso), mientras que la petición de tener un hijo será representativa del segundo.

En este esquema, los hijos serían un medio regulador de la libertad femenina. Serían un medio de despersonalización.

El machismo público/privado influirá de manera tal, que el embarazo permitirá asegurar el cariño de la esposa (de marcar su pertenencia a su dueño) o bien, limitar aún más su vida a la esfera de lo doméstico, para de este modo no alterar la libertad y el espacio del hombre.

En el primer caso podríamos hablar de una mala técnica de preservación de la pareja (técnica debida ya sea al temor, los celos o la falta de otros medios, como la seducción y la conquista romántica para lograr el objetivo perseguido). En el segundo ejemplo de una estratagema maquiavélica.

Cabe consignar, que si bien esta fase influenciante del machismo coexiste con la sexualidad inconvencional, se encuentra en gran medida despotencializada, no tanto por un vuelco en la manera de percibir a la mujer dentro de la relación misma (aporte que no se desconoce, especialmente en la población más joven), sino ante todo, por la utilización de métodos anticonceptivos que evitan el embarazo y vuelven trunca la relación (Con esto no se descartan otros factores)

 

b) Segunda fase o sexualidad placentera inconvencional

La segunda fase en el machismo sexual es la que podemos denominar sexualidad placentera inconvencional, donde a diferencia de la fase antecedente, el machismo influye en menor medida en la concepción, debido principalmente al cambio experimentado en la moralidad sexual del hombre.

El cambio en la moral sexual acarrea un replanteamiento de las pautas sexuales propias de la intimidad, con lo cual, el hombre desea experimentar nuevas formas de la cópula. Con esto va en busca de fuente alternativas de placer, que dan preponderancia a las zonas erógenas y prescinden del orgasmo tradicional (eyaculación vaginal),

Con el cambio en la moralidad sexual el hombre instaura nuevas formas y métodos para alcanzar el clímax. En este sentido, el dejarse masturbar (u obligar a hacerlo), el coitus per anum, el fellatio, el sexo oral y el coitus interruptus abierto (entre otras actitudes) impedirán la eyaculación tradicional bajando los índices de embarazo. Esto, con o sin el beneplácito de la pareja

Así, este cambio en la moralidad puede ser considerado positivo en su postura anticonceptiva, pero negativo en relación al aumento de la cosificación femenina y a la dinámica sexual parietal.

El hombre –ahora más que antes- al acrecentar su postura hedonista genera disfunciones en la relación parietal, siendo la más proterva de ellas, el no dar cumplimiento a las expectativas sexuales femeninas, patentando así, una impotencia que le cuesta su categoría de macho. El hombre tras dedicarse por largo tiempo a la autosatisfacción, hoy es incapaz de entablar una relación mutuamente gratificante.

Su calidad de macho, de guía y activo en la relación sexual, le enseñó al hombre a confiar ciegamente en sí mismo (ayudado claro, por la pasividad femenina). El impuso el ritmo y el tiempo sexual en base a sus requerimientos y cayó en la falta de crítica para consigo, falta de crítica que lo tornó burdo en las caricias, inexperto en la seducción, impotente en su rol de dador de satisfacción y carente de introspección simpática (Mead)

Lo anterior condujo al alzamiento de la reivindicación sexual de la mujer, quien hoy por hoy (influida por la corriente feminista, la teoría de género, la reorientación de la división del trabajo social, etc.) reclama la disfunción masculina y van tras la instauración definitiva de la salud reproductiva. En la actualidad la mujer pone en evidencia la debilidad del hombre, cual es, la sobre confianza en su inherencia (machismo) que hoy lo hace caer

Las dos formas de la sexualidad machista a lo largo del tiempo detonan un hecho indeleble, cual es, que las mujeres ya no se sienten tales en brazos de sus parejas como lo deja ver el amor romántico y la imagen de la mujer en la fotonovela amorosa, sino que por el contrario, argumentan una insatisfacción sexual devenida producto del escaso placer que sienten en la cópula, la nimia experimentación de orgasmos, la efusiva eyaculación precoz del hombre, la falta de delicadeza en los encuentros por parte de éste y la imposibilidad de manifestar abiertamente sus deseos

De esta manera, el espíritu machista termina rebajando el ímpetu masculino. El machismo engendra seres impotentes e incapaces de entablar una relación sexual mutuamente satisfactoria. Su afán hedonista le imposibilita cumplir su papel de amante. De esta manera, lo que antes enaltecía y superlativizaba al hombre hoy lo rebaja. He aquí la dialéctica del machismo.

Entonces, en resumidas cuentas, podemos evidenciar una doble relación entre las variables machismo y embarazo.

Una Relación directa: Donde el embarazo se ve influido por el comportamiento del hombre, debido principalmente al deseo de asegurar –por parte de éste- a la mujer con la tenencia de hijos. A esto ayuda la escasa utilización de métodos anticonceptivos y una moral sexual tradicional (coito vaginal).

Y Una Relación indirecta: (que es la dinámica observable en la muestra) donde el machismo influye indirectamente en la concepción, debido a que el hombre prescinde del coito vaginal en prioridad. A volver trunca esta relación ha ayudado de igual manera la utilización masiva de M.A.C, pero por sobre todo, el cambio observado en la moralidad sexual..

Así, a modo de conclusión, el machismo debe ser entendido como un medio oscilante de control de natalidad, que bien puede incentivar la tasa de embarazo, o por el contrario hacerla descender.

Algunas recomendaciones tras lo abarcado

 

Como se pudo observar y desprender:

  1. Es necesario y urgente, crear cuanto antes políticas sociales destinadas a reconocer y a hacerse cargo de la problemática sexual de la población, lo que supone, asumir la importancia de la sexualidad como pilar fundamental de una sociedad
  2. Es necesario además, que estas políticas sociales sean reconocidas como políticas estatales, esto es, incorporadas al proyecto país que se pretende.
  3. Dichas políticas sociales deben traducirse en ayuda especializada e interdisciplinaria. Esto es, se debe optar por la ayuda bio-psico-social
  4. Las políticas sociales entonces, deben abarcar desde la simple orientación moral-sexual hasta el diagnóstico de patologías bio-psíquicas (sobretodo la primera que es la más recurrente y la inexistente).
  5. En este esfuerzo, son los propios consultorios y servicios asistenciales los lugares llamados a actuar como centros de trabajo bajo un marco ecológico
  6. Por último, es necesario que dichas políticas sociales se traduzcan también en fondos destinados a investigación de la problemática, de manera de incentivar la obtención de información y el interés por el tema

 

 

Bibliografía

  • Amoros, Celia "Hacia una critica de la razón patriarcal". Antropos, Barcelona, 1991.
  • Bernales M, Sergio "Las relaciones familiares en el chile de los 90". Proposiciones 26. 1995.
  • Covarrubias, P/Muñoz, M/Poblete, L/Reyes, C. "Los jóvenes universitarios y la sexualidad". CPU, Santiago, 1990.
  • De barbieri, Teresa "Sobre la categoría de género, una introducción teórico-metodológica". Isis Internacional, Ediciones de la mujer, 1992, N° 17.
  • Deutsch, V/Krauss, R. M. "Teoría en psicología social, serie psicología y sociología". Paidos. 1970
  • DIAGNOS. "Actitudes y comportamiento sexual del hombre chileno". Enero, 1984.
  • Freud, Sigmund. "Textos fundamentales". Altaya. Barcelona. 1996
  • Fuller, Norma, "En torno a la polaridad marianismo-machismo". Isis internacional.1992
  • Gissi, J. "Familia, machismo y pobreza". Psicología y sexualidad, Santiago 1989
  • Jelin, Elizabet. "Familia, género y políticas sociales": notas para el debate. UBA/CONICEF
  • Lagarde, Marcela "Los cautiverios de las mujeres; machesposas, monjas, putas, presas y locas", UNAM, Mexico, 1997
  • Levi Strauss, Claude. "Las estructuras elementales del parentesco". F.C.E. 1994. Quinta edición.
  • Marshall, I. "La imagen femenina en la fotonovela amorosa" Lord Cochrane. 1992.
  • Molina, C. "Dialéctica feminista de la ilustración". Antropos, España 1994
  • Montecinos, S. "Madres y guachos, alegorias del mestizaje chileno". Cuarto propio-CEDEM, Santiago, 1994.
  • O.M.S. "CIE-10 trastornos mentales y del comportamiento: descripciones clínicas y pautas para el diagnóstico". Ginebra, 1992.
  • Pavez, W/Luco, A/Guzman, P/Echeverría, B. "Actitud de varones jóvenes hacia la prevención del embarazo". Revisra Chilena de sexualidad. 1990.
  • Pérez, L. M. "Embarazo en adolescentes jóvenes en la provincia de Curicó". CORSAP, 1994.
  • Kawabata, Yasunari. "Lo bello y lo triste". Emerece. Argentina. 1975
  • Richard, Nelly "La insubordinación de los signos". Cuarto propio. Santiago, Chile 1994
  • Ritzer, George. "Teoría sociológica contemporánea". Mc Gra Hill. Mexico,1992
  • Rodo, A. "El cuerpo ausente". Ediciones Sur, 1987.
  • Rojo, C. "Conocimiento, actitudes y comportamiento sexual de jóvenes rurales VII región". CORSAP, 1994.
  • Russell, Bertrand: "La nueva y vieja moral sexual". Ercilla, Chile 1936.
  • Scott, Joan "Decontruir igualdad versus diferencia; usos de la teoría descontructivista para el feminismo" Feminania N°13, Noviembre 1994.
  • SERNAM. "Primer congreso nacional: mujer y salud". 1994.
  • Szasz, I. "La salud reproductiva, el derecho a ser mujer". Año 1. N° 4, diciembre PNUMA. 1995
  • Valdés, Ximena "familia, matrimonio e ilegitimidad en la hacienda del siglo XX". Proposiciones N° 24. 1995.
  • Valenzuela, M. "Sexualidad adolescente y roles de género". Depto de salud pública. Facultad de medicina, Universidad de Chile, 1994.
  • Vargas V, Virginia. "Los intereses de la mujeres y los procesos de emancipación". Universidad autónoma de Mexico.1993

 

logito.GIF (9326 bytes)

Autor:
Romero, Alejandro LICENCIADO EN SOCIOLOGIA. U DE CONCEPCION