EL MALTRATO AL ADULTO MAYOR: UNA VISIÓN DEL INSTITUTO DE NORMALIZACION PREVISIONAL, INP.

 

Antecedentes Generales:

El Instituto de Normalización Previsional, a partir de la década de los 90, se ha planteado el desafío de promover el derecho a la Seguridad Social y colaborar en el mejoramiento de la calidad de vida de sus usuarios, entre los cuales, mayoritariamente, se encuentran los adultos mayores.

Es así que, más allá de su función tradicional, consistente en conceder y pagar beneficios previsionales, cancelar subsidios estatales, recaudar cotizaciones y administrar la Ley de Accidentes del Trabajo y Enfermedades Profesionales, se ha planteado crear, desde el ámbito del Estado, un Sistema de Servicios Sociales que permitan promover la igualdad de oportunidades, la integración y la participación social.

En este ámbito de acción, el tema del maltrato al Adulto Mayor cobra una gran relevancia y ha significado para el INP una preocupación permanente, una realidad que nuestras asistentes sociales viven a diario, tanto en la atención en las Sucursales, como en las visitas domiciliarias derivadas de la toma de poderes, entre otros.

Cuando hablamos de colaborar en el mejoramiento de la calidad de vida, debemos considerar los factores que hacen del adulto mayor una persona vulnerable frente al maltrato:

A medida que nuestra sociedad envejece, que el porcentaje de adultos mayores aumenta aceleradamente, los temas que les atañen deben transformarse, cada vez más, en una preocupación nacional. Los paradigmas relacionados con la vejez, el viejismo como una actitud aceptada en nuestra sociedad, hacen del adulto mayor un ser tremendamente vulnerable al maltrato y al abuso. La organización de los adultos mayores autovalentes pasa a constituirse en una factor protector de este tipo de situaciones. Sin embargo, al no existir un canal adecuado que permita derivar y resolver este tipo de situaciones, estas se seguirán produciendo ante la impotencia de quienes trabajamos diariamente con éste grupo etáreo.

Introducción al tema del Maltrato:

El tema de la violencia en la familia, como un problema social, implicó un lento proceso de toma de conciencia respecto del impacto del fenómeno en los individuos, en los grupos y en la sociedad en su conjunto.

La sensibilización inicial frente al tema se abordó desde la perspectiva de la mujer maltratada o golpeada, producto de las acciones de organizaciones feministas que promovían la igualdad de derechos entre el hombre y la mujer. La evolución posterior dio lugar a ampliar esta visión incorporando a otros sujetos del núcleo familiar.

Fue así como en el año 1994 se promulgó la Ley N 19.325 sobre Violencia Intrafamiliar, la que sin embargo, no incluyó el abuso y maltrato hacia el anciano, en forma específica.

A este proceso ha contribuido, en el ámbito internacional, la " Carta de los Derechos de las personas mayores", elaborada por las Naciones Unidas, difundida en Chile, mayoritariamente, por el Comitè Nacional para el Adulto Mayor.

La Carta estipula varios derechos, de los cuales queremos destacar algunos, sin desmerecer la importancia de otros:

El tema del adulto mayor ha adquirido gran preocupación en nuestro país en los últimos años, lo que tiene directa relación con el progresivo envejecimiento de la población. Esto ha llevado a la necesidad de preocuparse de problemas de toda índole que afectan a este grupo etáreo, y que si bien han existido siempre, sólo ahora se manifiestan en toda su magnitud.

En Chile, como en otros países latinoamericanos, la investigación propiamente tal recién está comenzando, sin embargo se reconoce que el adulto mayor se ve afectado por este problema social, el que se caracteriza por su invisibilidad y deficiente registro; la existencia de instituciones que no cuentan con sistemas de detección precoz o apropiada; así como también, la escasa comprensión de la dinámica de las relaciones violentas y de las experiencias de las personas mayores afectadas.

En este ámbito, nos parece interesante destacar 2 experiencias de investigación realizadas en Chile, cuyo principal objetivo fue obtener datos acerca de la prevalencia de esta problemática en nuestra población y del tipo de maltratos más frecuentes.

Uno de ellas, es una Tesis realizada por la Dra. Irene Neumann, para optar al grado académico de Diplomado en Geriatría y Gerontología de la U. de Concepción en el año 1997, en la que trabajó con una muestra de 100 Adultos Mayores de la ciudad de Valdivia.

La otra, es un estudio exploratorio realizado por la asistente Social y Gerontóloga Jenny Lowick R., a partir de una muestra de participantes del Proyecto Adulto Mayor C.E.C. de la Municipalidad de Renca, en el año 1998.

Ambos estudios indican que una de las dificultades iniciales fue establecer una definición adecuada de la temática. Esta falta de uniformidad en los conceptos relativos a los malos tratos en los ancianos, ha complicado la identificación, las descripciones y la conceptualización del problema (Neumann, 1998).

No obstante, en general, es posible distinguir los siguientes tipos de maltratos (J. Lowick R, 1999):

En los estudios realizados con mujeres, se aprecia que los tipos de maltratos más prevalentes son: maltrato psicológico, físico, negligencia o abandono y abuso patrimonial o económico.

Analizando el tema desde la función que le corresponde realizar al Instituto de Normalización Previsional, y que está relacionado con el pago de pensiones, otorgamiento de poderes y, prestaciones de servicios sociales, nos parece importante centrarnos, por ahora, en los abusos económicos y en la negligencia y/o abandono.

La experiencia de las profesionales asistentes sociales que se desempeñan en nuestras sucursales, nos ha permitido detectar, fundamentalmente, la existencia de abuso económico o explotación y de abandono o negligencia. También se ha podido constatar un nivel de maltrato psicológico o emocional.

Cuando hablamos de abuso patrimonial o maltrato económico nos referimos al "mal uso o explotación de dinero o de las posesiones del anciano, así como el bloqueo de acceso a éste de dichos bienes" (Ruipérez y Llorente, 1996), lo que implica " daño, pérdida, transformación, sustracción, destrucción, retención o falsificación de objetos, instrumentos de trabajo, documentos personales, bienes, valores, derechos o recursos económicos destinados a satisfacer las necesidades de las personas mayores" (Jimenez y Román, 1996).

En nuestra Institución, cuando una funcionaria advierte la presencia específica de un abuso de tipo económico, se utiliza como medida precautoria la retención del pago hasta esclarecer los hechos mencionados, mientras la asistente social realiza la investigación pertinente.

En este sentido, se ha constatado que muchas veces es el propio entorno familiar más cercano el que provoca este tipo de abusos, dejando al adulto mayor sin posibilidad de decidir en que gastar su dinero. Esto incide directamente en la pérdida de autonomía del Adulto Mayor. Muchos de estos adultos mayores no satisfacen sus necesidades básicas de alimentación y salud, porque han sido despojados de sus ingresos.

Nuestras profesionales, tal como se ha mencionado anteriormente, sólo pueden intervenir reteniendo el pago, por unos días, mientras se intenta esclarecer los acontecimientos. Esta situación nos permite observar que, en general, los pensionados no conocen sus derechos, por ejemplo, el derecho a decidir a quién dar o no un poder para cobrar su pensión; la creencia más internalizada en ellos es la de pensar que necesitan de un intermediario para realizar ciertos trámites. En este sentido, al analfabetismo es un gran obstaculizador a la autonomía del adulto mayor.

El INP desarrolla constantemente campañas de difusión que permitan prevenir este tipo de abusos (acérquese directamente a las sucursales del INP, todos nuestros trámites son gratuitos, todos los funcionarios del INP deben identificarse con una credencial).

No debemos olvidar que el adulto mayor, muchas veces, tiene resentida su autoestima, producto de la dificultad para enfrentar algunos cambios que se presentan en esta etapa. Por otro lado, la soledad y el aislamiento son unos de los mayores miedos de esta población etárea, lo que la lleva a aceptar condiciones absolutamente injustas e indignas para ella. Por último, algunos estudios indican que personas que han tenido historias previas de violencia intrafamiliar suelen repetir este patrón, y presentan, por lo tanto, mayor dificultad para darse cuenta que ese tipo de relación no es normal.

El segundo tipo de maltrato al que nos gustaría referirnos en esta ocasión, es la negligencia o abandono, que se ha definido como "la no administración de los cuidados o supervisión necesarios respecto a alimentación, vestido, higiene, cobijo y cuidados médicos apropiados" (Ruipérez y Llorente, 1996). En este sentido, es posible distinguir una negligencia o abandono pasivo y uno activo, dependiendo de si ésta es producto del desconocimiento o incapacidad del cuidador, o cuando el acto se realiza intencionalmente.

Existe consenso respecto a que este tipo de maltrato atenta directamente contra el normal desarrollo de las actividades de la vida diaria del adulto mayor y va generando un deterioro en su calidad de vida.

Al detectar este tipo de maltrato, las asistentes sociales del INP proceden a ubicar a otro miembro de la familia para analizar la situación y posteriormente, derivan el caso a los organismos pertinentes (Carabineros y oficina del Adulto Mayor Municipal).

Si bien la naturaleza de los tipos de maltrato no es un tema acabado, si hay elementos que predisponen a los cuidadores a este tipo de actitudes . Uno de ellos es el stress del cuidador.

El estilo de vida actual recarga enormemente a cada uno de los miembros de la familia. La hija, quien generalmente era la que cuidaba a sus padres, ahora trabaja y además debe preocuparse de sus hijos. Muchos autores concuerdan en que el ritmo de vida actual fomenta una forma violenta de interrelacionarse en la sociedad, y las familias como cualquier otro grupo social, no está exenta.

Cada día que pasa se hace más difícil para algunas familias lidiar con el cuidado de la persona de edad mayor.

En este sentido, quisiera compartir una experiencia piloto impulsada desde de la Subsecretaría de Previsión Social, con la participación de la Subsecretarìa del Trabajo, INP, Sence, Pro-empleo, Comité Nacional del Adulto Mayor y Subsecretarìa de Salud, cuya primera etapa consiste en capacitar a 90 mujeres jefas de hogar, como Cuidadoras de Atención Domiciliaria para el Adulto Mayor.

Las participantes tendrán 250 horas de capacitación, a través de las cuales se pretende entregar una preparación integral, que les permita prestar apoyo a adultos mayores, con algún grado de dependencia, permitiéndoles así mejorar sustancialmente su calidad de vida.

La segunda etapa, contempla la implementación de un Sistema de Atención Domiciliaria, como prestación de servicios sociales básicos, que, coordinados y supervisados directamente por las Municipalidades, a través de sus redes de apoyo, permita llegar a los adultos mayores más necesitados de cada comuna.

Este proyecto pretende garantizar la permanencia del adulto mayor en su ambiente familiar y social, el mayor tiempo posible, aliviando a la familia, disminuyendo los costos hospitalarios, evitando la institucionalización en Hogares de larga estadía. Consideramos que constituye una preocupación del Estado, que las familias más necesitadas, puedan tener acceso a un sistema de apoyo, que garantice una atención adecuada a sus adultos mayores.

Por último, quisiera mencionar una experiencia de la comuna de Maipú, donde se creó la Red Comunal contra la violencia intrafamiliar (VIF), como un modo de desarrollar estrategias de prevención e intervención en la problemática, potencionando las coordinaciones intra e inter institucionales y de organizaciones de la sociedad civil, de manera de actuar en forma conjunta y coordinada en pro de la salud física y mental de las personas, promoviendo el desarrollo comunal y procurando el bienestar integral de la población.

Dentro de esta Red participa la asistente social de la sucursal del INP de Maipú, lo que ha sido sumamente provechoso ya que ha permitido un trabajo conjunto donde cada parte aporta desde su especialidad, pero coordinadamente y hacia un mismo fin.

Conclusiones:

Esta ha sido una aproximación desde el INP y su ámbito de Servicios Sociales, a un tema que es de gran relevancia para nuestra institución ya que afecta directamente a nuestros principales usuarios, los adultos mayores.

Si consideramos que la finalidad última de la Seguridad Social es garantizar la dignidad de la persona y esta responsabilidad recae en la sociedad en su conjunto y en especial, en el Estado, nos parece fundamental profundizar sobre este tema tan complejo.

La dependencia (económica, emocional y física) hace que muchas víctimas de maltrato no delaten a su victimario/a. Esto las convierte en blancos perfectos para toda forma de abuso. Por otra parte, muchas personas de la tercera edad sienten temor a sufrir daños mayores si acusan a su agresor. Este temor no es infundado. Los ancianos se encuentran en muchas ocasiones en situaciones de aislamiento e indefensión y, a menudo, la persona maltratante es un familiar cercano. (Red de Salud de la Mujer Latinoamericana y del Caribe).

Estos factores influyen directamente en su calidad de vida y, especialmente en su autoestima. Por otra parte, la soledad y el aislamiento constituyen uno de los mayores miedos de este grupo etáreo, lo que puede llevarlos a aceptar condiciones absolutamente injustas e indignas para ellos.

Sin duda que una de las tareas más importantes a realizar es la labor preventiva, es decir, intervenir antes que ocurra el hecho.

 

Propuestas

BIBLIOGRAFÍA.

  1. Cáceres, Virgen M. " Puerto Rico, El maltrato a las personas de edad avanzada desde una perspectiva biopsicosocial", en Cuadernos Mujer Salud, Red de Salud de las mujeres Latinoamericanas y del Caribe (RSMLAC).
  2. " Estrategias de Intervención en la Red de Violencia Intrafamiliar de la Comuna de Maipú, estudio exploratorio en las instituciones de la comuna", Agosto 2001.
  3. Jimenez R, S. Y Román G., Norbel. " Los problemas del abuso que presentan las personas mayores de 60 años, atendidas en los servicios de valoración y consulta externa del hospital nacional de geriatría y gerontología Dr. Raúl Blanco Cervantes", Costa Rica, 1996.
  4. Neumann R., Irene. " El Concepto de Abuso y Maltrato en la Vejez", Tesis para optar al grado académico de Diplomado en Geriatría y Gerontología, Universidad de Concepción 1998.
  5. Ruipérez Cantera, I. Y Llorente Domingo, p. " Los malos tratos", cap.22, en guía para auxiliares y cuidadores del anciano. Fundamento y procedimiento. Ed. Mac Grawhill, España, 1996.
  6. Russell Avalos, Jenny Lowick, " Maltrato en la Vejez, orientaciones generales para su investigación y un estudio local exploratorio". Serie estudios y documentos Centro de Capacitación C.E.C., Santiago, 1999.