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Especial Terremoto, Consejos para mejorar nuestra calidad de vida.

Aspectos a considerar en el manejo de la situación actual y que pueden ayudar a superar de mejor manera la situación presente y prevenir secuelas a largo plazo:

  • El terremoto significa amenaza real de nuestra existencia. La reacción de miedo es normal y necesaria, por ejemplo para prepararse para una réplica o salir arrancando en caso de peligro. Tome esta reacción suya en serio y también la de los demás. Cada uno puede reaccionar de manera diferente y esto es legítimo.
  • El peor sentimiento es el de impotencia y un buen remedio contra esto es una actividad productiva y en conjunto con otros o para otros. Así nos ayudamos a nosotros mismos.
  • En tiempo de catástrofe necesitamos más que nunca al prójimo: no se aísle del resto, es decir no se quede solo con su pena, tristeza e impotencia. Converse con los demás de lo que ha vivido personalmente.
  • Evite en lo posible exponerse a situaciones que lo perturben, es decir no participe de situaciones que lo fragilicen emocionalmente como podría ser contemplar las ruinas o destrucción de seres humanos o cosas. Estas imágenes las archiva el cerebro y puede más tarde hacerlas reaparecer sin su voluntad (parte de lo que será un síndrome post traumático).
  • Infórmese de la manera más objetiva posible y no mire o escuche más de una vez lo que lo pueda afectar emocionalmente. No se olvide que en situación de emergencia aguda movilizamos todas nuestras reservas, y que éstas se agotan. Si se sobrepasa la capacidad de poder manejar bien las emociones, se produce estrés innecesario y que no necesariamente se manifiesta de inmediato.
  • No esté viendo o escuchando todo el día noticias del terremoto. Esto puede llevar a sobre-excitación con la consecuencia de agotamiento, depresión, angustia, insomnio y otros transtornos psico­somáticos (nerviosismo, diarrea, mareos, presión en el pecho, prurito, dolor de estómago, inapetencia, entre otros).
  • Antes de irse a dormir haga algo que lo distraiga y relaje y que nada tenga que ver con la situación de emergencia que vive.
  • Si tiene niños o es responsable de menores de edad evite que ellos estén constantemente viendo situaciones e imágenes que son demasiado fuertes para sus jóvenes años, sobre todo en televisión o en internet, porque aquí se intensifica el dolor del televidente y a la vez se le trivializa (a través de la imagen, de la voz del periodista y de la música de fondo). Cuéntele a sus hijos con sus propias palabras lo que ocurre, así entienden mejor la realidad. Converse con ellos sobre lo que está pasando para así tener una idea de lo que los afecta. Prepárelos para las posibles réplicas de manera objetiva. Una forma de trabajar la tristeza y la inseguridad es la actividad creativa y en conjunto con otros (pintar, cantar, etc). Recuerde que usted es la mejor garantía de seguridad emocional para los niños. El niño se orientará en primer lugar por el tipo de reacción de los padres. Rompa el círculo vicioso de la angustia con alguna actividad que los distraiga de manera sana. Los niños pueden mostrar conductas que ya habían superado antes como hacerse pipí en la cama, querer otra vez la mamadera, andar en brazos, dormir con los padres, no querer estar solos, etc. Esto es un fenómeno normal y que pasará con el tiempo. De persistir más de varias semanas consulte al pediatra.  
  • No sólo los niños pueden mostrar conductas ya pasadas y superadas. También usted como adulto puede recomenzar con cosas como tics, comerse las uñas, recomenzar a fumar, tener dolores de estómago, etc. También esto pasará normalmente con el tiempo una vez que se vuelva a sentir seguro.
  • Recuerde que usted no está viendo una película sino a seres humanos de carne y hueso sufriendo realmente y no actuando. Evite por lo tanto la sobre-estimulación visual o acústica.
  • Evite propagar rumores y cuando escuche algo (por ejemplo de réplica de temblor) sopese esto antes de contárselo a otros.
  • Recuerde que a nivel emocional estamos como si nos hubieran quemado la piel y que cada contacto con ella, por suave que sea, duele.
  • Trate de volver lo más pronto posible a una rutina como la que tenía antes del terremoto, si le es posible. En caso contrario trate de estructurar el día y tener una cierta cotidianeidad. Esto es también válido para los niños. Ellos necesitan también rutina y lo cotodiano, aunque sea en la carpa de socorro en donde vivirán por cierto tiempo. La vuelta a la escuela puede serles de gran ayuda en ese sentido.
  • Trate de restablecer lo más rápido posible sus contactos famliares, sociales y de trabajo.
  • Si en su entorno hay alguien que se aísla del resto, trate de reintegrarlo con palabras, invitándolo a participar en las acciones del vecindario, de voluntarios etc.
  • Finalmente permítase el lujo de poder sonreir y reir de manera sana nuevamente. En estos días pueden ocurrir situaciones que lo lleven a sonreir o reir a pesar de la tragedia. No reprima esto. Si ha recommenzado a sonreir es un signo de vuelta a la normalidad posible del momento.

    Copyright © 2010 by Enrique Ubilla Opazo
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