autor: ZILEY MORA PENROZ©

LA SANGRE ANCESTRAL Y EL MISTERIO ATAVICO QUE RODEA A JOSE MARCELO SALAS MELINAO 
 
"La verdad esta en el apellido Melinao.
Es la familia de nuestra madre.
Es un apellido mapuche y toda nuestra familia
tiene la fuerza de la sangre araucana. Marcelo es el primero".
"La sangre india en nuestras venas nos dio una fuerza
descomunal en las piernas. Saltábamos, corríamos... y luego,
cuando el entrenaba, como un superhombre, parecía no
cansarse ".
"Nos enseñaron que debíamos defendernos para vivir.
Pertenecemos a la estirpe araucana, nunca vencida en
trescientos años de guerra con los españoles.
Una guerra que causó muertes y privaciones.
Pero el espíritu de nuestro pueblo permaneció intacto,
lo mismo que nuestra dignidad ".
"En Temuco, desde la mañana hasta la noche,
Marcelo organizaba partidos con sus amigos.
El fútbol era todo y él lo tomaba como una forma de combate,
se arrodillaba como un guerrero indio después de un duelo " (*)
(Claudia Salas Melinao, hermana de Marcelo, el Matador.)
 

 

LIBERADO DEL RESENTIMIENTO ETNICO

Esta confidencia de Claudia, la única hermana de Marcelo, y muy poco difundida en Sudamérica, fue hecha en Santiago de Chile a Bruno Bartolozzi, periodista de "La Gazzeta dello Sport" y publicada en Milán, Italia, el martes 3 de febrero de 1998. Bajo el llamativo y presagioso titular "Salas, un indio para el Lazio" (Salas, un indio per la Lazio): "pertenecemos a la estirpe araucana, nunca vencida en la historia". Así el diario informaba con letras muy grandes el acuerdo del pase y la ya histórica y millonaria transacción del jugador chileno del Club River Plate al Lazio de Roma. Y para ello, no encontró nada más valioso y sugestivo que destacar el ancestro indígena del futbolista a través del categórico y a la vez intimo testimonio de su hermana Claudia, de 25 años. Para mi, que a la sazón se encontraba en Italia, no se pudo dejar de conmover profundamente, cuando esa fría mañana del 3 de febrero, frente a un quiosco de Florencia, leía esa familiar nomenclatura étnica que utilizaba el diario en sus titulares.

He sido investigador etnográfico y apasionado precursor del rescate del patrimonio espiritual, cultural e histórico del pueblo mapuche, base étnica del pueblo chileno, y que ha quedado reflejada en mas de una decena de libros. La razón era obvia y simple: la versión de Claudia Salas, respecto al "fenómeno del rey del fútbol sudamericano", apuntaba a la clave racial que los medios de prensa chilenos -no así cierto sector de la sociedad que busca la conexión con sus raíces- menos destaca. Y a nuestro juicio, que coincide plenamente con el de su hermana Claudia, es la clave maestra para comprender su "naturaleza", aporte que le agrega a su hazaña deportiva unos sugestivos ribetes de epopeya mítica, cosa que mostraremos aquí, en estas páginas.

El primer gran antecedente de que a Marcelo le asiste la fuerza ancestral de su tierra, la Araucanía, en la sangre mapuche de su madre y -un poco más diluida - en la sangre de su padre, es que es un chileno sin complejo de su ancestro. Es más, es un triunfador, "un duro de mirada", "un héroe descarado", como lo llama Marco Antonio de la Parra, que no esconde su origen, que no oculta sus raíces provincianas y humildes, y que tiene una muy natural fluidez y naturalidad con el tema de sus genes indígenas araucano-patagónico, siente orgullo por la sangre de su abuelo -Juan Melinao, prácticamente una especie de segundo padre. Esto es atípico para la casi totalidad de los 900.000 mapuches que viven en Santiago o en Temuco. La sociedad chilena, mestiza, y obviamente más morena-indígena que blanca-sajona, históricamente ha despreciado este antecedente, su propio antecedente.

Ha hecho sentir a los indígenas que emigran desde la ribera sur del Bio-Bio o del Toltén, como a unos chilenos de tercera categoría (los de segunda, son todos los que no tienen un apellido o una conexión con la aristocracia castellana-vasca, o que no tienen "tierras alemanas" en el sur). La paradoja es que los primeros dueños de las tierras del sur, son justamente los abuelos o mejor -las bisabuelas- mapuches. Fueron estas mujeres, ya cautivas o ya concubinas forzadas o libres, las únicas compañeras de los soldados españoles que vinieron con Pedro de Valdivia o con García Hurtado de Mendoza a conquistar Chile, en la famosa "Guerra de Arauco". Ellos venían sin sus esposas. Los cronistas del siglo XVI y XVII señalaban que los campamentos y cuarteles de los soldados del rey, eran una "zalagarda de indias, nifios y quiltros" (perros). La totalidad de los chilenos en los orígenes de la colonia, eran "hijos naturales" de padre español y madre pikunche (mapuches del norte). Pronto eran reconocidos por el padre, tradición noble del "caballero" quién, en la ceremonia del bautismo, daba su apellido. Con ello, desaparecía el nombre indígena de la madre: solo permanecía el nombre del militar, del encomendero o del propio sacerdote hispano que asistía los sacramentos de campana. Por tanto, en Chile, si hay alguien o una familia que tiene un apellido español en algunos de sus cuatro abuelos, hay indicios más que ciertos que lleva sangre mapuche en sus venas.

Como aceptar la indianidad del propio origen, en el inconsciente colectivo chileno, significa un "rebajamiento" porque detrás está una "unión legítima, no oficial, al margen de la lealtad civil y sobre todo, al margen de las "leyes divinas" de la Iglesia, es probable que esa sea la causa que la mayoría busque con ahínco "blanquear" sus apellidos. Es decir, mirar hacia España y Europa, donde una vez estuvo la "bisabuela legítima", la "esposa verdadera", de "ese antepasado mío" que guerreo en Chile y fundo pueblos y ciudades. Todavía hoy es evidente un acentuado rubor en el joven que aunque liberal en su facha, tímidamente se ve forzado a confesar: "pero mis padres no están casados, viven juntos solamente..". En consecuencia, convivir con los ancestros indígenas, aceptar las comunidades mapuches, vivas y plenamente actuantes en las calles de las grandes urbes, es una "revoltura" interna que no le agrada al inconsciente del colectivo chileno: ellos nos refrescan nuestro propio ser negado: el mestizaje ilegítimo. El problema del histórico desprecio que hace Chile de su propia raza es que, en los mapuches, ve su ser interno demasiado cerca.
Por tanto, el problema de la discriminación racial y social hacia las empleadas domésticas ("nanas") y obreros panificadores mapuches, es un problema psicológico: nos da miedo la autoaceptación del poder antiguo y "pagano" de la tierra, que se agazapa reprimido en nuestros genes, genes que esos morenos rostros nos recuerdan como "no demasiado lejos". Agreguemos el miedo a la autoaceptación también de nuestros defectos: es mejor ver en los otros lo que tenemos dentro, lo que tanto nos molesta. Entonces la solución, la coartada es proyectar lo que detestamos, en esos chivos étnicos para la expiación colectiva: los mapuches de Temuco y Choll-Choll. "Son atrasados porque viven en el campo, no saben nada, sólo saben de animales... además son tan "flojos" y borrachos...", son los juicios descalificatorios típicos ¿Que flojera y que tipo de borrachera tan grande negamos para que usemos las de los mapuches como el "espejo" que nos devuelve nuestra propia imagen detestada? También está, por debajo, el "odio a lo diferente", la fobia a lo que se rige por otras pautas culturales, por lo que tiene otro ritmo, por todo lo que no cuadra con los estándares del consumo o no se ajusta al "american way of life".

Si ese mismo joven temuquense o santiaguino, liberal y moderno que se ruboriza porque sus padres no son casados, agrega lo innombrable: "Mi segundo apellido es mapuche", significa la vergüenza máxima y la condena a la exclusión social.
Cuando así ocurre, todos se avergüenzan, se frustran, se "chupan" y viven como "pidiendo permiso" para existir. Pero no Marcelo Salas Melinao. Señalaba que primer signo de que le asiste el poder antiguo del ancestro es que -para afirmarlo y aceptarlo con plenitud y naturalidad- no cae en lo que tantos mapuches y mestizos del sur caen: el resentimiento, la ira amarga y envidiosa por lo que "el otro me hizo" o "me hace". No, en Marcelo se aprecia al triunfador sin complejos que sólo mira la propia meta, evalúa la distancia entre lo que tiene y la perfección que le falta para alcanzarla.

Jamás pone la mirada en lo que el otro es o lo que el otro tiene, sabe, como los viejos caciques de la Araucanía, que todo es cuestión de poder interno, de manejar la energía, de entregar la energía como "pago", en el gran "Utero de la Naturaleza", para que ésta devuelva la sembrada en ella, en triunfo, reconocimiento, fama y bienes. Intuitivamente siempre ha sabido que la magia negra de los kalkus ("brujos") es conseguir las cosas o el éxito, por el atajo, por la estafa, evitando pagar el precio de la Madre-Tierra mediante una manipulación engañosa. Y sabe, como lo supieron los guerreros iniciados en la Araucanía arcaica, como lo supo un joven toki como Lautaro, por ejemplo, que "el corazón negro nada consigue", que el odio o la rabia que produce la envidia, pone al kslku envidioso, por debajo de lo que envidia.

El camino del guerrero Salas Melinao es luchar para ganarse bien lo que se desea, no envidiando, porque hacerlo sería achicarse, reducirse, sería esconder el esplendor de la potencia oculta del hombre.

El camino de Salas es luchar contra la inercia de las piernas los trescientos sesenta y cinco días del año. El camino de Salas, en palabras de su hermana Claudia, es el camino de los guerreros antiguos de su raza: "entrenar y correr como un superhombre y no cansarse..".
 
 

KALLFUKURA: EL PRIMER "MATADOR" AL SUR DE BUENOS AIRES

Ya sabemos que el abuelo mapuche de Marcelo, el padre de su mamá Alicia, y desde la infancia, afectiva y físicamente más cercano a él, se llama Juan Melinao. También se sabe en la Araucanía que fue militar, con el grado de suboficial en el regimiento Tucapel de Temuco. También que en Padre Las Casas, hoy comuna indígena aledaña a Temuco, mantuvo por algunos años una panadería.

Sabemos que hoy trabaja la tierra y vive en una parcela al interior de Labranza, en la localidad de Bullilco (a unos 15 kms de Temuco) a donde vacaciona su famoso nieto José Marcelo. Pero lo que no se sabe, que luego de haber crecido Melinao en la reducción de Truf-Truf, su ancestro entronca, hasta fines del siglo pasado con los Melinao de la comarca de Boroa.
Antes de esta referencia -mediados del siglo XIX hacia atrás- y después de ella, es decir, primera mitad de este siglo, el rastro de la tribu o familia de los Melinao - "cuatro tigres", de meli: cuatro, y de nao, contracción de nawell: "tigre" - se pierde sin antecedentes o pistas ciertas. A excepción de una. Este apellido figura en la lista de caudillos o capitanejos indígenas, que lucharon y vivieron en las pampas argentinas, en la primera mitad del siglo XIX, junto al legendario líder Kallfukura, una especie de Napoleón o Carlo Magno araucano, que formó una amplia confederación de tribus indígenas y que mantuvo en jaque constante al gobierno argentino durante cuatro décadas. Probablemente este Melinao, secuaz de Kallfukura, haya sido de los mapuches pewenches (de la cordillera andina chilena, más al oriente de Truf-Truf) o "huilliche" (así llamaban los indígenas argentinos a los mapuches del valle central del Tolten que cruzaban la cordillera).

Es difícil que haya pertenecido a la facción "voroga" es decir que haya sido boroano (de la citada Boroa): estos eran leales al antagonista de Kallfukura: el coronel José Manuel Rozas, jefe militar del gobierno de Buenos Aires. También es probable que haya sido un "voroga" (boroano) que, al momento de terminar Kallfukura su pacto con Rosas, (quien inicialmente lo había mandado a llamar de Chile para ser su aliado y contener justamente a los caciques boroanos), y al traicionar Rosas también la lealtad de estos, ese voroga Melinao se haya aliado a la causa panaraucana de Kallfukura, liderada desde Salinas Grandes, la capital indígena allende los Andes.

Con todo, el apellido Melinao consta en la historia mapuche-araucana de la Argentina del siglo XIX. Y consta ligada directamente al protagonista principal de la llamada Campana del Desierto, el cacique y temible caudillo araucano-pewenche Kallfukura.

Salinas Grandes son tres lagunas de sal, situadas a unos 600 kms de la ciudad de Buenos Aires en dirección sudoeste. Allí, en ese lugar estratégico, un 8 de septiembre de 1834, se instalaría el cacique araucano-pewenche Kallfukura, para comenzar su impresionante ascenso en la pampa.

Al alba de ese día llegara "el chileno", como curiosamente le llamaban tanto los jefes militares argentinos como los caciques de las tribus del desierto, mandado a llamar por el comandante general de la "Campana del Desierto", Juan Manuel de Rosas. Con su invitación y anuencia, llega allí para vengar la muerte del cacique aliado de los blancos, Toriano, y, sobre todo, para castigar a los temibles vorogas, caciques chilenos de Boroa, quienes hacían y deshacían en esos amplios territorios, a través del método de las rastrilladas: inmensos arreos de ganado, fundamentalmente caballares y reses, que luego de saquear los fortines y poblaciones blancas, cruzaban la cordillera de los Andes, e intercambiaban en puntos estratégicos de la Araucanía los animales por monedas y objetos de plata, especias, tabaco, etc. También los indígenas aportaban cueros para indumentaria ecuestre. Fiel a lo convenido, lo primero que hace entonces, el cacique Kallfukura (o "piedra azul") es atacar las tolderías de los principales caciques "voragas", Martín Rondeau y Melín, para recuperar de ellos los cautivos y el ganado "saqueado" a los primeros estancieros blancos de la pampa. Estos caciques son lanceados por Kallfukura antes de poder levantarse de sus lechos. Demás está decir que mientras la economía de Buenos Aires se desangra por la ruta de las rastrilladas, la economía de ciudades como Chillán y Talcahuano, del lado chileno, se veían enormemente favorecidas.

A partir de ese instante, Kallfukura -o Calfucura, como escribían los amanuenses de Rosas y Urquiza- se mostró como el más implacable y fuerte organizador entre los jefes indios. Llamó Chilihue, "nuevo Chile", al territorio de las Salinas, cercano a Masallé, y consiguió inculcar en la mente de los congéneres y no congéneres (indios ranqueles, pampas, manzaneros, tehuelches, etc.), la idea de que su mando era de origen divino, y de que en sueños descubría a sus opositores. Cuando ataca la primera vez a los vorogas en Masallé, si bien fracasa con el también legendario cacique Catriel, consigue que la tribu voroga -unas 10.000 personas- lo reconozca por soberano y que los ranqueles acaten su autoridad omnímoda.

A esa altura ya nadie le discutía su fama de "hombre frío" como el panilwue (el "fierro, el "acero"). También, allí, luego de la "operación Masallé", se popularizan dos apelativos que ya tenía en Chile, que habrían de distinguirlo en los casi cuarenta años siguientes. Uno de ellos es lanngenchife, "Matador" (literalmente: "el experto-dueño-de-la-muerte"), y el otro es pakarwa chang ngefui, "Fenómeno",, el "ser trabajado como un fenómeno". (El paralelo con "el chileno" del Monumental de Nuñez más que se adivina. . ).

Y desde ese día de septiembre de 1834, cuando debuto en Puelmapu (nombre mapuche de la Argentina; lit. "tierra del oriente") en su primer malón de Masallé ("malón": ataque furtivo y rápido), Kallfukura hará vivir a pueblos y gobierno en continuo sobresalto, infligirá derrotas a ejércitos organizados, firmará convenios de paz y de guerra para desconocerlos y rescindirlos cuando la situación lo ameritara.

Sembrará el pánico y el dolor en llanuras y montañas, en el campo y las guarniciones, en casi los poblados blancos. Al punto que la "guerra de fronteras" del gobierno de Buenos Aires, durante más de un cuarto de siglo, será la historia del imperio de las Salinas Grandes y de Kallfukura, su líder más audaz y temido, después que Lautaro ("Traro veloz") y Caupolicán ("Pedernal de cuarzo") hicieran temblar las guarniciones españolas de Santiago de Chile y la Imperial, a fines del siglo XVI. Prácticamente, en la primera mitad del siglo XIX, este jefe araucano llegó a ser dueño de casi todo el cono sur de Amçerica, del Atlántico al Pacífico (los caciques chilenos le pedían "permiso") y desde las sierras del Tandil y el río Quinto hasta el cono austral patagónico.

Según datos de Guinnard, había nacido en 1756, unos años antes que O'Higgins, Bolívar y San Martín, pero a diferencia de estos vivirá casi ciento veinte años (+1872). Viene al mundo, al igual que Salas, con todas las trazas y señales de un predestinado. Nace en las faldas del Llayma (Llañma), una pétrea altura volcánica al oriente de Temuco, cuyo fuego sagrado alimenta los espíritus pillán que están ya prestos a abandonar el plano de la tierra. Para su madre fue de buen augurio que un perro negro tragara sin morder el cordón umbilical envuelto en grasa, el mismo perro negro que mató más tarde a quienes intentaron secuestrar al niño. Buen augurio porque es un perro negro el guía de las almas en el laberinto de la muerte. A su madre, consecuencia de la impresión que le causo pisar los huevos de una víbora, se le retiró la leche. Entonces según el relato tradicional, una voz desconocida le dijo: "Si a una vaca le atas la ubre de modo que se parezca a tu pecho, ella tendrá leche para tu niño". (*) Este hecho fue fundamental: persuadió a su madre que tenia el deber de "pensarlo como Ülmen, es decir visualizarlo como jefe poderoso. Cuentan que un día Kallfukura subió al cerro más alto y allá arriba chocó con el sol (fuerza solar del felino); y que desde entonces "el sol y él caminaron juntos", como antes habían hecho todos los grandes jefes. Tuvo a su haber poderes que le bajaron del sol y el conocimiento y la guía de los otros astros. Se identificó con el welu witrau, la constelación de Orión que para los griegos -al igual que los mapuches- era la presencia celeste de un formidable cazador de poder, blandiendo cinturón y espada. Conocía a todas las estrellas por su nombre. Mirar el cielo nocturno, le proporcionaba alivio cuando su situación era crítica o estaba preocupado (**). Los mapuches suponían que Kallfukura estaba en comunicación secreta con Ollol, un pillán del cielo correspondiente a un remotísimo antepasado heroico, probablemente identificado con una de las constelaciones más brillantes de la Vía Láctea. Todos estos elementos no son otra cosa que los signos del poder inmenso celeste, cósmico y profundo que laten en cada nombre y que la tradición mapuche de Chile reconoce y personifica en forma preclara en Kallfukura.

Otros datos de su infancia y formación se desconocen. Sólo disponemos de la información etnográfica clásica. Es decir, hasta los doce años al niño debió llamársele weñi ("el principio de lo nuevo"), y que a partir de ahí probablemente se le denominaría kidungen ("el que es dueño de si mismo", el que es individuo autónomo) (***). El rito de iniciación a esta etapa viril se ha perdido. Solo se sabe que a los nuevos iniciados se les llamaba también weche: "El hombre nuevo".
El paso siguiente era integrar una cofradía guerrera, secreta y autónoma de otras que podían actuar hasta sin la anuencia de los jefes civiles o longko. El nivel iniciático guerrero primario era el "weichan reche", el peleador o luchador "genuino", "puro". El segundo grado, el nivel quizás de mayor exigencia lo constituía el titulo de koná. "El guerrero" por excelencia. Un grado complejo que pareciera haber estado constituido por dos categorías diferenciadas en su enunciación fonética por kona, el guerrero, y por kon'á.
El segundo grado, el nivel quizás de mayor exigencia lo constituía este titulo de kon'á (1); es decir, aquel iniciado no sólo en el secreto del coraje sino también en el arcano de la Naturaleza. Una traducción de kon'a podría ser "el guerrero místico", "brujo" y "vidente", capaz de autoiniciarse y de dar con el secreto escondite de la kuramalal, la gruta donde se recibía el poder que se había elegido y merecido.

De entre estos salía el ülmen "el noble con poder" y probablemente el antiguo toki; el generalísimo de la guerra. De entre estos, la categoría suprema, salió el kon'a y ülmen Kallfukura. En sentido estricto, Kallfukura emerge a la historia winka (occidental) un día de 1834. Con más de setenta años, cuando todo parecía indicar que su vida declinaba, experimenta un abrupto despertar, desplegando una extraordinaria actividad guerrera que solo iría a concluir 40 años después.

Con quinientos jinetes cruza la selva araucana por los pasos andinos de Villarrica en dirección de Puelmapu, "La tierra del este". Acude al llamado que le hiciera el gobernante de Buenos Aires, Juan Manuel Rozas para neutralizar los ataques indígenas que aquella provincia sufría desde la pampa. De golpe se convierte en el "cóndor vorogano" (de Boroa), jerarca máximo de todo el centro sur argentino y chileno, desde Santa Fe y Córdoba por el Norte hasta los confines de la Patagonia por el Sur, desde el Pacifico al Atlántico. Con un golpe de audacia lancea a Tontiao, Meliñ y Alún, principales caciques voroganos, instalando su cuartel general en un sitio estratégico al noroeste de Bahía Blanca; Salinas Grandes.
Desde allí domina toda una inmensa área. Ningún cacique nguluche (de Chile), ranquel (del noroeste argentino) o tehuelche (del sur patagonico) podría ingresar al vastisimo territorio de su jurisdicción sin su previa autorización. Kallfukura, quien a si mismo se definía como "ordenador" unifica pues, por las buenas y las malas todas las tribus indígenas en el vasto territorio de la llanura plana y en las selvas transandinas.

Al violar Buenos Aires su pacto de no penetración al sur e instalar en el pueblos y guarniciones, Kallfukura empieza a obrar en forma táctica, fríamente, certeramente. Comienza entonces a desplegar y reeditar el viejo sueno de Lautaro y Bolívar; constituir "con las naciones indias una Confederación Indígena Americana que agrupara a todas las parcialidades aborígenes del continente" (2). Pero la carencia de comunicaciones, los intereses dispares, el caudillismo, la falta de tecnología bélica, la introducción y comercio de alcohol blanco, tornaron imposible aquellos planes. El ideal de un solo gran imperio panaraucano lo puede mantener durante su vida y unos escasos anos posteriores a su muerte a través de su hijo Namunkura. Es vencido finalmente, mas que centenario en la batalla de San Carlos por el general Rivas, el que contaba para ello con el concurso de los dos grandes caciques Coliqueo y Catriel, quienes le habían vuelto la espalda.

Todavía, poco antes de morir era capaz de repetir su expresión predilecta, verdadero slogan y canción que hizo correr por la pampa:

Chillaley deuma ñi kawell 
ñi namun epe püralei 
küwümeu ñien ñi "lanza" 
ina kewayafin  
ko, tüfachi pu cristianos 
deuma kanchaleneu engün 
fenchen ngünen meu 
Tengo el caballo pronto, 
el pie en el estribo, 
la lanza en la mano y voy a hacer la guerra 
a los cristianos que me tienen 
cansado con su falsía (*) 
Resulto dramático que su discípulo mejor, el valiente Kilapan; quien antes había sido enviado a su lado desde Adencul (Victoria) por su padre Mangin, en la misma fecha que fallecía su maestro al otro lado de la Cordillera, agonizaba el también a traición gritándoles a sus tropas:
"Despierten, o si no los wingkas los van a ordeñar como vacas".

 

"Los viejos, al decir del ya fallecido informante, el Cacique Abel Kuruwinka a la investigadora Berta Koesler-Ilg, afirmaban que sus éxitos como Jefe de Guerra se los debía en gran parte a su capacidad de observar la naturaleza". Dos wagdas negras (Nycticorax obscurus) lo guiaban y prevenían de los peligros sobrevolando siempre sobre su cabeza. Una vez, según cuentan, un chinchimoyo (Paradacomorpha crassa), un gusano nauseabundo le mostró una evidencia secreta que salvo a su ejercito de una segura derrota. El sabia -al tenor de los relatos tradicionales recogidos casi un siglo después- practicar una magia solar, blanca, que solo conocían los brujos superiores. Como suele decirse de los grandes conductores de pueblos parece que Kallfukura obedecía a una voz interior -como el daimon de Socrates, que lo guiaba a la victoria. En el momento oportuno, dos misteriosas aves lo pusieron en camino de la iniciación: lo condujeron a una gruta habilitada por grandes espíritus, antepasados suyos. Se trata de la famosa Kuramalal. Gruta llena de laberintos dotaba de poder a quien por méritos lograba tener conocimiento y acceso a su entrada. Se practicaba allí un rito de tatuaje: El üku puerta. Se trata de la introducción bajo la piel del raspado de la piedra, para así tornarse invencible. A esto le llamaban "ir a arreglarse Puelmapu". Efecto de este rito, fue su fama de hombre "fenómeno" (Pakarwa chang ngefui), "matador" (Lamngenchife), "brujo" (Kalkutufe). De esta época era que creía que había adquirido tres corazones para las tres funciones mas vitales. La *Intelectual, la emocional y la física. El mas pequeño, el Pichipiukes suave y dulce, en el pecho, el mediano "rangin piuke", en los pies; y el mas grande de los tres, F' ta piuke, cerca de la cabeza: corazón valiente, intrépido, esforzado, cruel y frío, superhombre.

Al respecto a un investigador francés de la década del treinta como Housse, todavía le llamaba la atención esa conciencia al mas clásico estilo griego o germano de la dignidad humana, latente aun en el guerrero mapuche. He aquí sus wagnerianas palabras: "Infatuado con su valor y cualidades, llamase el hombre por excelencia, el superhombre como se dice hoy día ... "(*)

Según testimonios de informantes diversos, el gran jefe era capaz de irradiar su autoridad sin palabras. Sus ojos tenían una fuerza extraña que obligaba a los hombres a mirarlo en los ojos para asegurarse de que decían la verdad. Para los culpables, mirar los ojos. de Kallfukura era el peor castigo. Nadie podía jurar en falso mirándolos. Empleaba también el llamado "trabajo de los dedos" (de los pies) que permitía reconocer la conciencia de culpa. Al observar como el culpable, con el dedo grande del pie, dibujaba círculos y otros signos en la arena durante el interrogatorio, Kallfilkura establecía el juicio correcto. Sin embargo, para ciertos delicados casos, optaba por verificar sus sospechas con ayuda de una machi. Una vez que uno de sus hijos cayo ultimado a traición, mando a cortar la lengua del cadáver para enviársela a una machi de Chile y que esta "le hiciera hablar". La lengua confirmo sus sospechas.

No solo era un experto para descodificar los signos de los fenómenos naturales, sino que mas lo era en la percepción de las energías sutiles, en la comprensión para entender las comunicaciones del mundo astral inferior, y un maestro para granjearse el apoyo de los espíritus elementales de la Naturaleza. Antes de ejecutar una travesía transcordillerana, escuchaba primero al trauku, el "espíritu de las montañas", este interrumpía la tormenta de lluvia y nieve para el paso de sus tropas para luego desviarla a territorio enemigo. Las videntes machis, le aconsejaban que hiciera caso a las voces que proceden desde dentro de la tierra. Cierta vez, luego de una muy extraña victoria, donde todo el botín lo habían conseguido muy fácil, Kallfukura y sus huestes relajaron la guardia y se entregaron al festejo con abundante comida. Entonces, de la boca de una cueva donde el antes había trabajado para buscar un tesoro oculto, se produce la siguiente escena: "De repente, vino a salir de la cueva del tesoro un jinete, un hombre enano, vestido a la antigua, en un caballo blanco muy lindo. Tan lindo era el caballo que parecía una aparición. El enano le dijo a Kallfukura:

"jCorra, escape, deje todo, sálvese. Va haber pelea. Soy Tripaiñam, tu antepasado. Escuche, Tripaiñam te avisa. Es Tripaiñam que te habla desde el mundo de abajo (Minchemapu). Aunque muchos de ellos estaban al lado, no vieron nada en la cara del jefe..."(**).

 

Todo acaba con la irrupción de un ventarrón formidable, un remolino que lo envolvió todo en tormenta y fuego. Solo Kallfukura y un puñado de lugartenientes se salvan por haber tenido al lado del fogón los caballos ensillados y prestos; es decir, por haberle hecho caso a una de sus mujeres adivinas quien le había anticipado la derrota.

Para sus mas importantes empresas bélicas, contaba con el apoyo de sus treinta y tres (algunos registran 19) mujeres, a quienes llamaba: mis "fuegos". Se hacia acompañar de ellas al campo de batalla para que ellas 'parieran la victoria". Asimismo, tenia como protectoras a dos espíritus femeninos que le asistían e inspiraban sus mas difíciles tareas. Cuando se veía en dificultades, "llamaba a dos Kallfumalen ("doncellas azules", "puras") que siempre estaban con el".

Luego de la derrota de San Carlos, el 08 de Marzo de 1872, Kallfukura., mal herido pero a salvo del general argentino Ignacio Rivas comprendió que se acercaba el fin del imperio mapuche en el cono sur de América. Entonces "pidio morir". y escogió la fecha justa. Se perdían así los espacios físicos, las grandes pampas, montañas y selvas, se perdía el cuerpo, mas no las grandes montañas de su alma, pronta ya a sumarse a la ascensión de su espíritu. Se perdía la lucha con las boleadoras y las lanzas, pero quedaban pendientes las otras luchas mas secretas, esas con las fuerzas invisibles de mas arriba de los volcanes. A partir de ese instante en que Kallfukura inicia su viaje post morten al Arauco le quedaba entonces solo la guerra interna, la de la alta magia: reconquistar las áridas pampas del orgullo y hacer reverdecer los desiertos de la mente.

Según las creencias y mitos recogidos en la Araucanía, Kallfukura esta muerto en cuerpo y vivo en espíritu. A partir de ese momento comenzó a latir de verdad el corazón del guerrero. Decían sus seguidores que el corazón de su jefe fue siempre su guía, que el cacique lo obedecía, que el corazón era como una luz capaz de penetrar en la tierra, en el interior del mar y de la montaña, que veía todo para comprenderlo. Los relatos legendarios dan cuenta que sus secuaces, al abrir el cuerpo hallaron dos corazones que seguían latiendo alegremente, que no podían morir, y que Seguramente todavía laten debajo de la tierra, llenos de vida y fuerza eternas y que tal vez por eso, la tierra tiembla a veces en el Sur". Algunos habrían enviado espíritus para que lo averigüen; y los espíritus han vuelto llenos de miedo porque por poco no han perdido la vida: los corazones siguen latiendo debajo de la tierra para poder volver en ayuda de los araucanos, para conducirlos a la victoria final. Otros suponen que Kallfukura esta de vuelta ya sobre la tierra como un gran soberano o como wingka blanco, que trabaja de incógnito para elevar de nuevo la vieja sabiduría secreta de la tierra. Solo hay una pista para reconocerlo, un signo: la piedra azul, ese poderoso talismán que el encontró en los riñones de su caballo predilecto, síntesis y símbolo del newen, el poder interno que el supo acumular en la mas activa y fulgurante de las existencias que jamas hayan habido en el territorio histórico de Chile.
 
 

LA VUELTA DEL KALLFUKURA ¿A LAS PAMPAS DEL MONUMENTAL DE NUÑEZ?

Hace unos doce años, llego a nuestra grabadora nocturna, que no se cansaba de grabar conversaciones y relatos míticos con ancianos mapuches de Villarrica y Pucon, el siguiente "descuido" de uno de nuestros ya ancianos informantes:

"Ahora es el tiempo en que los grandes de antes están volviendo todos... y están volviendo como mestizos chilenos porque los espíritus necesitan sangre nueva y mezclada para adelantar" (1)

Por tanto, nos persuade que habrían ciertos fundamentos, ciertos atisbos, sutiles rastros, pistas sugestivas y elocuentes de que la lucha de aquel héroe olvidado casi totalmente en la Araucanía y nunca nombrado o reconocido en la historia oficial de Chile, podría estarse prolongando de otro modo, en algún contemporáneo que -en otro contexto- conserve cierta afinidad con el.

El espíritu de Kallfukura bien puede estar latiendo hoy en el de Salas, toda vez que este mismo libro, demuestra que el esfuerzo del joven futbolista chileno, su lucha insomne contra los escollos de su meta, conserva un vislumbre de una vida mas alta, mas heroica, mas ambiciosa que el típico imperio de las pasiones comunes, pasiones contemporáneas que adormecen en una comodidad complaciente. Porque Si hay algo que nos demuestra la fascinante vida de Kallfukura y la de otros caudillos indígenas, es que la magia de conquista de la inmortalidad, nunca fue para ellos un invento o un "cuento" para evitar el trabajo sobre si mismos. ¿Quienes eran los que progresaban en "espíritus poderosos" (pillan), dueños de la luz? ¿A cuales almas podía llamárseles "águilas del sol"?
A los que se esforzaban, a los eternos vigilantes, a los audaces que conquistaban mas allá del horizonte conocido, sin miedo, con pasión, sangre y a la vez con distancia, con "frialdad". Toda la cultura mapuche arcaica -y también toda la biografía del "Matador" de Salinas Grandes, así como la biografía del "Matador" del Monumental de Nuñez- es el mentis mas absoluto al engaño del "espiritismo" o del ritualismo (esotérico o religioso) cómodo, donde el devoto es un objeto pasivo de la acción de los "entes sobrenaturales". Ellos también son el desbancamiento de cualquier creencia mesiánica, sea esta política, científica o religiosa, donde alguna fuerza externa, automáticamente produciría en el hombre un cambio genuino en su naturaleza .

Con todo, y sumado a los muchos, extrañas y significativas semejanzas que describiremos luego en ambas existencias, Kallfukura y Salas compartieron la misma e idéntica pasión por los territorios del Atlántico argentino. En ellos pareciera que la Naturaleza les hubiera largamente compensado por tener esa idéntica y atávica fascinación por la luz que se levanta al Oriente, en Puelmapu.

El lado argentino, constituyo para la mentalidad mapuche de antaño y hasta también la de hoy, un horizonte cargado y aureolado con el signo de grandes proezas. Las travesías por esas pampas interminables se convirtió en "la" prueba, iniciativa y guerrera, por excelencia.

Quien volviera a esos "infiernos que escondían el cielo" y de esas míticas grutas como las de Kuramalal, solo cabia llamársele "kona' "guerrero", con absoluta propiedad. Antes del viaje solo eran "gente"; ahora, a su regreso en cambio, se le podía, agregar incluso los epítetos de kalku ("brujo"), o el ya señalado langenchife, "Matador". De la Argentina volvían los kona no solo trayendo mujeres cautivas (esposas), ganado y platería, sino que además los "secretos de la Naturaleza", la "perfección viril", regresaban "cubiertos de un ropaje sobrenatural", según términos del historiador e investigador Claudio Villegas Moraga. La "tierra del oriente" -puelmapu"- ese fascinante y amplio espacio ambiguo de soles, realidades y espeiismos magnetizo las armas, las lanzas, los botines y los espíritus araucanos. En la conciencia arcaica, en la de los grandes caciques como Kallfukura, Katriel, Kilapan o Koñuepang, la Argentina de las pampas era una geografía apta para el "Malón global"; es decir, aquel que habría de incluir metales preciosos, joyas, mujer, prole, valentía guerrera, madurez-maña en la vida, invulnerabilidad ante la muerte casual y el arte superior de los "brujos".

Lo mejor, lo mas aclaratorio de un eventual parentesco espiritual y una hipotética prolongación del destino de Kallfukura en la gesta deportiva de Marcelo Salas, es realizar un ordenamiento de los curiosos paralelos de vida que hemos podido establecer entre ambos personajes. He aquí sus semejanzas y conexiones:
 
KALLFUKURA 1756-1872 SALAS MELINAO 1974 - ..
1. Chileno (nacido en la Araucanía, Volcán Llayma). Apodado "el chileno" por los jefes militares y caciques pampeanos de Puelmapu (Argentina). Chileno (nacido en la Araucanía, Temuco) apodado "el chileno" por la prensa argentina y coreado como "shileeeno" por la hinchada del River Plate argentino.
2. De raza araucana y de ancestro guerrero.  De raza araucana-mestiza y de ancestro guerrero. (Su abuelo fue militar). 
3. Apodado lanngenchife: "Matador" (en mapudungun).  Apodado "Matador" . 
4. Llamado "pakarwa changuefui": "fenómeno", por su talento bélico y su domino sobre las leyes de la naturaleza que sorprendía a sus rivales como un depredador.  Llamado "fenómeno" en la prensa por su talento frío y explosivo a la vez y por el dominio de su naturaleza "depredadora" en el arco rival. 
5.Alcanza la plena madurez guerrera y el prestigio de caudillo invencible en Puelmapu, Argentina. Alcanza la plena madurez futbolística y el prestigio de goleador "inmisericorde" e "incontenible" en Argentina. 
6. Funda un imperio de fama, arrojo e invulnerabilidad guerrera en Salinas Grandes, Argentina. Aspira a formar una Confederación continental de tribus indígenas.  Funda un imperio de fama y méritos goleadores, imperio afectivo comparado al de Gardel, en Buenos Aires, Argentina, y que abarca los limites del continente.
7. Es llamado por el tirano Rosas a cruzar los Andes para salvar a los cristianos de la pampa del secular predomino de las tribus "borogas" . Es llamado (por la prensa) "El Salvador que cruzo de los Andes", el día en que con dos goles destruyo el predominio de los equipos brasileños en la Supercopa. 
8. Su astucia, diplomacia calculadora y su valor, borran fronteras, estrecha destinos indígenas y construye lealtades (unifica idiomas en torno a la lengua mapuche) que hasta antes de su llegada, eran desconocidas en la Patagonia y la Pampa. Descompone el equilibrio geopolítico que mantenía Buenos Aires.  Su talento deportivo lo convierten en un fenómeno social. Borra fronteras y prejuicios nacionales entre dos países con conflictos limítrofes acusados. Sus goles, difundidos por el cable, hacen saltar divisiones culturales y sociales en torno suyo. Su presencia en las canchas, provoca unidad latinoamericana. 
9. Merced a su intuición, podía decidir el triunfo de una batalla, solo, en cualquier momento. Su "arte mental" lo ponía en sintonía con las fuerzas de la Naturaleza que eran su aliada? y ninguna táctica militar argentina podía parar su genio estratégico imprevisible .  Intuitivo en su ubicación en el área, lleva a decir a su entrenador: "Es un goleador fantástico. Puede ganar un partido solo, en cualquier momento. Si esta bien, no hay defensor capaz de pararlo". (Ramón Díaz, 23.07.1997, para Clarín de Bs. As). 
10. Cosecha poder, respeto y abundantes riquezas y bienes ("rastrilladas") al sur de Buenos Aires Infunde en las comarcas de Neuquen, Bahía Blanca, Azul, miedo y mucho temor por su aureola de "brujo" inalcanzable e irreductible? ganada en la difícil y misteriosa gruta de Kuramalal.  Cosecha el contrato mas millonario en la historia del fútbol de Buenos Aires. (Sus "rastrilladas" por el área contrario infunden temor y respeto ante su eficacia. En las canchas, se gana patente de ídolo inalcanzable, en la veleidosa y difícil hinchada del Monumental. 
11. Debuta en la pampa argentina como Jefe Guerrero un día de Septiembre (un 8), liquidando con absoluta frialdad a los antagonistas borogas Rondeau y Melín, en la boca misma de Salinas Grandes. Debuta en Argentina, con su gol y postura de guerrero para gritarlo, un día septiembre (un 29 ), definiendo con "absoluta frialdad" ante su primera víctima: el arquero de Boca, Carlos Navarro Montoya. 
12. Se va a Puelmapu, "contratado" y llamado por Rosas- y luego por Urquiza- con el propósito declarado de triunfar y poner orden en las tribus rebeldes. Pero su intención oculta es también ser caudillo y conquistador de otras lejanas tierras americanas en manos del blanco o wingka. Se va a la Argentina, contratado y "llamado" por Mascardi, para servir a los planes de orden y triunfo del técnico Ramón Díaz. Su propósito oculto es tener pleno éxito como "goleador de River" y ser top en Sudamérica para "después triunfar en Europa". 
13. Es considerado el indiscutido "Rey de la Pampa" luego de someter a todas las tribus nómades de la pampa y contener a todos los fortines e incursiones militares al sur del río Quinto. A mediados del siglo XIX casi todo el cono sur de Sudamérica le pertenece. Motiva a la multitud de tribus que se le unen y respetan. Es reconocido mediante encuesta continental de "E1 País" de Montevideo, como "Rey del fútbol sudamericano", constituyéndose en el primer chileno y el primer indígena en conquistar dicho titulo. Motiva y entusiasma a multitud de hinchadas -hasta rivales entre si- en torno a su talento y efectividad. 
14. "Piedra azul", según la tradición, tenia -aparte de la piedra- la invencible coraza de Chokori: armadura de cuero de siete capas y de "rayas rojas y blancas", según consta en el Museo de La Plata. Toda arma que iba contra el "rebotaba en esta coraza".  El Matador, luego de vestir la camiseta azul de la U. De Chile, lleva la N° siete del campeón argentino, vistiendo una camiseta blanca provista de una raya roía, cruzada al pecho como coraza. Atrás, se lee una palabra indígena: Quilmes 
15. Consciente del poder de manejo de la energía sutil que posee lo femenino, el cacique, al dirigirse a sus batallas "se hacia acompañar de la mayor parte de sus mujeres" (Tenia 33 esposas). Las dejaba en un promontorio, para que le "trabajaran" mentalmente su triunfo. De ahí la importancia del numero de ellas. Habitualmente Marcelo Salas deja, en las graderías del estadio, a su esposa Carolina, que se hace testigo y "cómplice" de sus exitosas batallas deportivas. De las tribunas le envía "inspiración y suerte" a Marcelo. según sus propias palabras.
 

Tenemos entonces que la inquietante cercanía entre el cacique Kallfukura y el futbolista Marcelo Salas, mueve a una callada y profunda reflexión. ¿Estamos asistiendo, con el jugador de la azul camiseta de la U. de Chile, a la recuperación del talismán azul de Kallfukura y con su porte goleador en el césped de River, a ser testigo de su regreso a las pampas argentinas de Salinas Grandes?. Y con su firma por la Lazio de Roma para remecer los "Arcos de Triunfo" europeos ¿no estaría Salas cumpliendo los sueños de Kallfukura y Lautaro de llegar, allende los mares, la Europa Imperial, para derrotar la cuna de los depredadores de la libertad amerindia? ¿No lo habría logrado ya este jugador indígena, cuando el 11 de febrero de 1998 con dos goles suyos, por su equipo de Chile, humilla a Wembley, la cuna del fútbol, la cuna del juego blanco o wingka? Porque el titular periodístico que ese día falto en Londres, Buenos Aires o Santiago fue: "La chueka-palin mapuche derrota al football anglosajón"... Porque, dependiendo de la óptica, hay algunos hechos en la vida futbolística de Marcelo Salas, que podrían enfocarse como "signos indígenas" que parecieran estar escondiendo una secreta identidad ancestral. Todo depende de la "lectura", de la interpretación que hagamos de ello, de la "segunda lectura" que admite cada hecho de nuestra historia Así, por ejemplo la fractura al metatarso del pie izquierdo que mantiene a Marcelo, en el verano del 97, cuatro meses inactivo y solitario (el cuatro es el cifra mas sagrada de los mapuches) ¿no podría asociarse a la cojera iniciativa de los shamanes mapuches -machis- cuyo signo inequívoco de "elección sobrenatural", es la abrupta cojera del pie izquierdo y que los lanza a un retiro solitario de cuatro meses? Otro hecho-signo. Los antiguos guerreros araucanos, practicaban la costumbre del purulon, esto es "pagarse cabeza con cabeza" (1+1). Vale decir, el purulon consistía en levantar la cabeza del enemigo muerto en una lanza -esquirla como compensación a otra muerte hecha por el enemigo. El día 21 de diciembre del 97, River sale campeón del torneo de apertura con un golazo de cabeza de Marcelo Salas, frente al club Argentinos Juniors (empatan 1 a 1). Pocos minutos después de su gol, la esquirla de una bomba, que cae al campo de juego lo interrumpe, porque se clava profunda en la cabeza de un periodista chileno que cubría -entre mil argentinos- el evento deportivo en Buenos Aires. ¿La cabeza chilena que rompe y vence la resistencia argentina se paga y compensa con el purulon, con otra cabeza chilena que se rompe y ensarta en sangre? Ambas primero rebotan, tanto la pelota como la bomba, antes de inscrustarse curiosamente en las casi las dos únicas cabezas chilenas que ese día estaban en Liniers.. .

Con todo, si lo anterior no pareciera relevante o sostenible para alguna mente escéptica, queda de manifiesto la doble equivocación de Carlos Salvador Bilardo. "Ningún chileno ha triunfado en Argentina..." Porque tendrá que aceptar que antes que Marcelo, primero se había hecho Matador el viejo Kallfukura. Ahora tendrá que aceptar que Salinas Grandes primero y el Estadio Monumental de Nuñez después, albergaron a los dos chilenos que mas triunfos han cosechado en Puelmapu, la tierra del Oriente.

¿QUIEN ERES TU MATADOR?

Acerca de lo que esta oculto y misterioso en la figura publica de Marcelo Salas Ziley Mora Penroz©

" No tengo dudas: será una revelación para el mundo".
( Ramón Díaz, entrenador de River Plate, al referirse a su dirigido Marcelo Salas.) 

(Las Ultimas Noticias, 24 de Diciembre de 1997),

En la biografía editada recientemente por Dolmen, hemos dejado claro que la figura de Marcelo Salas representa y significa algo mucho mas allá que un mero jugador de fútbol, que se ha hecho famoso a punta de goles en partidos importantes. Aquí, en esta columna periodística intentaremos ir mas allá y especular analíticamente en torno a su identidad ultima.
Porque Marcelo Salas Melinao no es un simple jugador de fútbol.
Tampoco es un puro goleador deportivo de renombre.
Ninguna de las definiciones clásicas que se hacen de los cracks, y de los top en el balompié mundial se ajustan al caso del Matador.
El Matador chileno no se resiste a esas típicas definiciones de periodistas entusiasmados con su eficacia y potencia goleadora.

Su figura no se reduce a definiciones del tipo:

"joven goleador chileno que recibió el titulo de mejor futbolista de América del año 1997".

Tras el hay elementos que lo hacen especial. Tras el hay un escenario, toda una maraña de causas cruzadas, que han dado cuerpo al misterioso y exótico fruto nacional llamado Marcelo Salas.

En verdad, todos somos un vasto lago desconocido cuyo misterio, el misterio del origen prístino de nuestra fuente, desconocemos casi totalmente.
Y como desconocemos la historia secreta de nuestro origen, la naturaleza entretejida de nuestra raíz, desconocemos también cual es nuestro propósito en este "estadio" o "cancha" llamada vida.

Por eso es que la coartada mas cómoda para evitar esas preguntas de fondo de ¿Quien soy realmente?, ¿Cual es el particular propósito de mi existencia?, es definirnos en función de nuestra profesión o de nuestro estado civil y situación económica.

Es mas cómodo confundirnos en el 'tener", aunque a veces sea poco, que perfilar nuestro "ser" infinito. Así decimos "soy ingeniero", "soy empresario del rubro automotriz", "soy casada, dos hijos", "soy miembro del Parlamento", etc.
Se nos olvida que en castellano hay una clarisima diferencia entre los verbos ser, tener, estar y existir.
Por miedo al enfrentamiento con nosotros mismos y nuestra pobreza, nunca decimos:

"estoy ejerciendo de abogado", "existo junto a un marido y dos hijos con quienes comparto parte de mi vida".
Esta es la verdad y no el cómodo y mentiroso "soy abogado", "soy una mujer casada...."

Marcelo Salas entonces, no "es" un jugador de fútbol muy exitoso, sino que "mientras no se desvele el misterio de su ser", por ahora tiene la profesión de futbolista y esta en el negocio del fútbol, viviendo a fondo su pasión goleadora.
Y para todos, frente a la pregunta reiterada de ¿Quien eres tú?, lo mas honesto seria responder "Por ahora, soy un ser humano que no sabe exactamente lo que es".

Por supuesto que siempre habrán algunas pistas para satisfacer esta "hambre", cada vez mas tapada por nuestra cultura de "golosinas fáciles". En el caso de Marcelo, las pistas podrían ir - y así lo hemos mas que sugerido - por el lado del apellido materno, Melinao.

Pero también contribuirían a develar su misterio una reflexión intuitiva a propósito de la funcionalidad que su primer apellido - Salasn- cumple en el inconsciente colectivo chileno. Mejor dicho, en el "colectivo consciente" de Chile.

Por tanto, la pregunta que ahora se impone es ¿Que hicieron y que están buscando hacer en Chile la estirpe de los Salas? ¿Que están mostrando?. Repasemos superficialmente algunos nombres.

En primer lugar aparece Manuel de Salas, ilustre y adelantado educador nacido en Santiago en 1754 Abogado, capitán y alcalde del Cabildo.
Además superintendente de Obras Publicas en el gobierno de Ambrosio O'Higgins.
Líder y precursor eminente del movimiento de emancipación, junto con José Antonio de Rojas, creador de un grupo que se llamo de la "Ilustración", pues eran los mas cultos y mas liberales del resto de sus compatriotas.
Lograda la independencia de España en 1810, forma parte del primer Congreso Nacional como diputado de Itata (Ñuble).
Ilustre masón y hermetista, fue además el gran promotor de la ley de abolición de la esclavitud.
Además de ser un adelantado en la introducción de la tecnología y cultivos nuevos en el país, se le recuerda básicamente por su aporte a la educación y la cultura.
El "taita Salas", como se le llamaba, fue el creador y director de dos de los mas importantes instituciones educacionales chilenas:
el Instituto Nacional y la Academia de San Luis.
Además de colaborador del primer periódico de Chile -La Aurora- y promulgar la primera Constitución chilena, fue también el primer bibliotecario de la Biblioteca Nacional.
Es decir, Manuel de Salas aparece profundamente vinculado a la libertad, al nacimiento de las luces y a las iniciativas ordenadoras y racionales.
En una palabra, vinculado al "lado luminoso de la Fuerza" que vence las tinieblas de la ignorancia, la ceguera y el caos.
 

De algún modo, un siglo después, la tarea del "taita Salas" se reedita en la persona de Dario Salas, otro educador eminente, también vinculado a Ñuble e Itata dado que estudia en Chillan.
Gran promotor de la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria que se impulso en Chile desde el ano 1925.
Antes, en 1917, había escrito el libro fundamental que origino esta reforma clave en Chile. Se titulaba "El Problema nacional' y pone el dedo en la "llaga causante" de los males culturales y sociales del país:
la ausencia de cobertura educacional para las clases pobres.

Al igual que Manuel, Dario Salas encabeza un circulo de connotados masones junto a Valentin Letelier.
Como pedagogo, conoce de cerca los postulados y metodologias educativas mas avanzadas de la época.
Traba amistad en U.S.A. con Dewey, gran filosofo y educador y asiste a un Congreso de Educación a la naciente Unión Soviética.
Como Director Nacional de Educación es considerado el padre del gran avance cualitativo que experimenta la educación publica en la primera mitad del siglo 20.

Y junto a estos, también hay otros Salas que trabajan por la identidad de nuestro espíritu mestizo.

Es el caso del artista, pintor y muralista Eugenio Salas, quien sin antecedentes culturales, familiares ni sociales, sale de Cañete; es decir, desde la marginalidad provinciana, para instalarse en Temuco y proponerle a Chile el mas sólido discurso estético que tenga memoria el arte chileno contemporáneo.
Este Salas Olave, con su "Araucanía Mitológica", hace girar la mirada superficial de los ojos chilenos, -hoy vacíos de contenido por el consumismo- hacia dentro, hacia los iconos ancestrales del mundo mapuche, hacia las imágenes de un pasado rico en categorías heroicas y pleno de proezas míticas.

Eugenio Salas quiere sumergirnos en la fuente de nuestra identidad, en la potencialidad mítica del color, de la forma y de los arquetipos sagrados de nuestra alma primordial.

En consecuencia, y luego de leer entre líneas los propósitos velados de estos tres Salas, estamos en condiciones de hacernos la siguiente pregunta:
La del jugador de fútbol Marcelo Salas,

¿no seria una historia externa, un pretexto visible para mostrar la eficacia interna de una enseñanza superior, de una propuesta invisible, que corresponde a su vez a una historia oculta que esta ocurriendo al interior de las mejores consciencias chilenas?.

Su apellido, "Salas" ,¿no será un indicador externo, una llamada publicitaria que remite al trabajo y al aporte de estos "otros Salas", los verdaderos "iniciadores" del alma nacional, en las lides profundas del espíritu, de la educació de la cultura y las artes?.

La del jugador de fútbol Marcelo Salas, ¿no seria una historia externa un pretexto visible para mostrar la eficacia interna de una enseñanza superior, invisible, que corresponde a su vez a una historia oculta - la del esoterismo en la cultura y las artes chilenas- comenzado por Manuel de Salas y proseguido por otros maestros chilenos, como Dario Salas y Eugenio Salas?.

Según el Kybalion o Tabla Esmeralda del esoterismo y la antigua masonería, la famosa "ley de correspondencia" indica que todo es doble, que todo se corresponde, que para que exista un Salas en un plano debe también existir otro, tan gravitante y exitoso como el primero, pero oculto en un nivel superior e invisible.

Y este otro, en definitiva seria causa indirecta de aquel, seria su origen y la fuente secreta de lo que en lo exterior y en lo "profano" llego a ser.
Como todo esta vinculado con todo, ¿quien o que propósito oculto inspiro a los diarios de Buenos Aires a publicar sugestivos titulares como "El salvador cruzó los Andes" y "Dios es chileno", luego de los goles de Salas que le dieron el inédito titulo de campeón al River de la Supercopa Sudamericana? ¿Es pura pasión exagerada de hinchas y periodistas "atontados" por el fútbol o es una forma subliminal de percepción que de alguna manera intuye y adivina lo que esta ocurriendo en los planos ocultos entre ambos países? ¿Es una filtración luminosa de lo que ocurre infrahistoria en Buenos Aires? Si hace casi 200 años, el salvador de Chile, José de San Martín masón y ocultista como O'Higgins, cruzo los Andes desde Mendoza, no estaría ahora repitiéndose el gesto a la inversa devolviéndole ahora Chile la "otra libertad" a Argentina; es decir, la posibilidad generosa de que con el ejemplo de superación de Marcelo, cada persona pueda tener una existencia individual, autónoma libre del "programa" mestizo que nos ata a un único, repetitivo y mediocre destino tercermundista? ¿Que otras futuras tareas y triunfos invisibles nos esta mostrando y exigiendo hacer los éxitos visibles y deportivos de nuestro Matador?.

El misterio mapuche que envuelve la identidad secreta de Salas Melinao

Pero la verdadera identidad del Matador de Temuco, el significado profundo de su gesta humana y deportiva, no se detiene solo en estas preguntas.
Con todo, hasta al momento lo único que esta claro para responder a la pregunta de fondo ¿"Quien eres tú Matador"? es que Marcelo Salas es un modelo arquetípico de voluntad de lucha y de superación personal, sacado de las reservas morales y espirituales que aun esconde intactas el pueblo chileno.
Lo que viene, así como lo anterior, esta en el terreno de las posibilidades no descartables.

Las grandes preguntas étnicas acerca del secreto ultimo de su identidad no son menos importantes. En otros trabajos he mostrado la inquietante cercanía entre el cacique Kallfukura y el futbolista Marcelo Salas, mueven a una callada y profunda reflexión.
¿Estamos asistiendo, con el jugador de la azul camiseta de la U. de Chile, a la recuperación del talismán azul de Kallfukura y con su porte goleador en el césped de River, a ser testigo de su regreso a las pampas argentinas de Salinas Grandes?.

Y con su firma por la Lazio de Roma para remecer los "Arcos de Triunfo" europeos, ¿no estaría Salas cumpliendo los sueños de Kallfukura y Lautaro de llegar, allende los mares, la Europa Imperial, para derrotar la cuna de los depredadores de la libertad amerindia?
¿No lo había logrado ya este jugador indígena, cuando el 10 de febrero de 1998 con dos goles suyos, por su equipo de Chile, humilla a Wembley la cuna del fútbol, la cuna del juego blanco o wingka?
Porque el titular periodístico que ese día falto en Londres, Buenos Aires o Santiago fue:

"La chueka- palin mapuche derrota al football anglosajón"...

Porque, dependiendo de la óptica, hay algunos hechos en la vida futbolística de Marcelo Salas, que podrían enfocarse como "signos indígenas" que parecieran estar escondiendo una secreta identidad ancestral.
Todo depende de la "lectura", de la interpretación que hagamos de ello, de la "segunda lectura" que admite cada hecho de nuestra historia.

Así, por ejemplo, la fractura al metatarso del pie izquierdo que mantiene a Marcelo, en el verano del 97. cuatro meses inactivo y solitario (el cuatro es el cifra mas sagrada de los mapuches) ¿no podría asociarse a la cojera iniciativa de los shamanes mapuches -machis- cuyo signo inequívoco de "elección sobrenatural", es la abrupta cojera del pie izquierdo y que los lanza a un retiro solitario de cuatro meses? Otro hecho-signo.
Los antiguos guerreros araucanos, practicaban la costumbre del purulon, esto es "pagarse cabeza con cabeza" (1+1). Vale decir, el purulon consistía en levantar la cabeza del enemigo muerto en una lanza -esquirla como compensación a otra muerte hecha por el enemigo.
El día: 11 de diciembre del 97, River sale campeón del torneo de apertura con un golazo de cabeza de Marcelo Salas, frente al club Argentinos Juniors (empatan 1 a 1).

Pocos minutos después de su gol, la esquirla de una bomba, que cae al campo de juego lo interrumpe, porque se clava profunda en la cabeza de un periodista chileno que cubría -entre mil argentinos- el evento deportivo en Buenos Aires.
¿La cabeza chilena que rompe y vence la resistencia argentina se paga y compensa con el purulon, con otra cabeza chilena que se rompe y ensarta en sangre?
Ambas primero rebotan, tanto la pelota como la bomba, antes de inscrustarse en casi las dos únicas cabezas chilenas que ese día estaban en Liniers. ..

Con todo, si lo anterior no pareciera relevante o sostenible para alguna mente escéptica, queda de manifiesto la doble equivocación de Carlos Salvador Bilardo: "ningún chileno ha triunfado en Argentina..." Porque tendrá que aceptar que antes que Marcelo, primero se había hecho Matador el viejo Kallfukura.

Ahora tendrá que aceptar que Salinas Grandes primero y el Estadio Monumental de Nuñez después, albergaron a los dos chilenos que mas triunfos han cosechado en Puelmapu, la tierra del Oriente.

La historia del temuquense de la Araucanía, ¿no seria acaso el correlato y la consecuencia mágica de una historia oculta que el pueblo mapuche ha venido preparando -casi como un conjuro multisecular- para poder decir de nuevo "Inche kay che", es decir " j Yo, el hombre, permanece todavía!"?.

Es decir, el talento de Salas, como un signo de la fuerza viviente de la capacidad humana de superación, siempre irreductible a la tecnología o a los parámetros cuantitativos. ¿Representa Salas Melinao la ultima gran floración de la raza, acaso la mejor, antes de extinguirse como etnia?.

¿Es Salas Melinao un "trabajo mental secreto de machis" (shamanes) para crear un kona (guerrero) que vengue la humillación wingka (blanca), idiotizando a la sociedad invasora con el fútbol (el "hechizo" o "trabajo de los pies"), y así dejarlos exangües bajo el influjo del piwinchen (vampiro astral) del embotamiento colectivo?
¿Es Salas Melinao el "producto preparado" que justamente apetecen los dominadores de la tierra, de la mapu, para que a través de el sean los "dominados", algo así como darles de beber "sopa de su propio chocolate?

¿Representa y actualiza Salas Melinao una antigua estratagema ritual para compensar sangres y muertes pasadas, cercenadas por el invasor occidental?¿ Representa Salas Melinao una suerte de vendetta indígena: a través de la euforia incontenible de sus goles, hacer correr ríos de energía emocional y hasta sangre, emociones que luego de ser evaporadas desde el Monumental de Nuñez o el Nacional de Santiago, dejan raquítico el espíritu del blanco?.

¿Es Salas Melinao la sorprendente reencarnación del viejo líder y cacique, Kallfukura? ¿No estaría reeditando de otro modo -un modo postmoderno- la eficacia de su kümedungun es decir, la "fuerza de la palabra mítica"? ¿Seria Salas Melinao el propio Kallfukura del siglo XIX que viene hacer la ultima rastrillada de Buenos Aires, un gigantesco malón futbolístico, demostrando el poderío espiritual de una raza, el temple victorioso de una etnia que no muere, y que regresa de la muerte para vencer y compensar la derrota wingka del alcohol y del despojo juridico-legal de sus tierras? ¿O su figura representa una restitución arquetípica, una compensación de la naturaleza por ese mismo botín de las rastrilladas de ganado y cautivas, que los mapuches chilenos durante un siglo arreaban tumultuosos, luego de saqueos y malones, al sur de Buenos Aires?

Sus goles, la alegría de sus estocadas en las porterías rivales, ¿no estarían siendo un "pago" al alma colectiva argentina por esos viejos "robos"? ¿O acaso esos 55 millones de dólares que Europa (la Lazio) pago a Sudamérica (River) son para amortizar el oro del Mapocho y el Marga-Marga con que se construyeron las catedrales v se financio el refinamiento cultural de Europa?

Y si finalmente, después de repasar estas elucubraciones nuestras -para simplificar y salir de dudas- le preguntásemos al propio Marcelo ¿Quien eres tú?, con toda seguridad no dirá lacónicamente "Yo soy un jugador de fútbol".

Entonces, esta respuesta obvia se convertirá paradojalmente en el mas estupendo de los despistes.
Porque con ella, con esta recursiva y simple definición de si mismo, dejara tranquila a una gran masa, a su hinchada, que nunca quiere hacerse preguntas profundas, sino goles, desde "pases profundos", que es diferente.

En verdad Marcelo haría con la pregunta lo mismo que hacen las machis y los anónimos brujos de la Araucanía cuando un antropólogo indaga por la identidad secreta de sus personas:

decir "Yo soy solo un mapuche que no sabe nada", "Yo solo soy un jugador de fútbol".

Correcto, absolutamente correcto, porque el trabajo para develar el significado no es de el, el trabajo para iluminar el enigma de su destino no es de Marcelo: es de nosotros.

¡¡El solo viene ha cumplirlo!!....

NOTAS Y REFERENCIAS

* Publicado en el diario "La Gazzetta dello Sport", edición del martes 3 de febrero, de 1998, n, pag. 9. También reproducida en la Revista "TV y Novelas", ASio V (1) Ignacio Quintunawell, informante nativo de Reigolil, IX Región. comunicación Personal.
(*) RAFAEL HOUSSE, en Epara India, Edit. Zig-Zag, Stgo. 1942.
(**) "Tradiciones Araucanas", pag. 246-247.
(*) La versión en mapudungun de esta divisa guerrera de Kallfukura pertenece al informante Leonel Lienlaf lienlaf, quien así tradujo este popular slogan de aquel heroico periodo: "Esta ya ensillado mi caballo / mi pie esta a punto de subir / en la mano tengo mi lanza /y voy a ir a hacerles la guerra / contra todos estos cristianos /ya cansado me tienen ellos /con tanta mentira". Resulta admirable esta traducción proporcionada al autor en 1988, toda vez que la versión castellana arriba citada (in texto) corresponde a GEORGE MUSTER quien la escucho en la pampa argentina en los afbs 1860.
(1) "Cuentan los Araucanos", Bertha Koesler-Ilg. Espasa Calpe, Bs. As. 1955.

(2) "Caciques y capitanejos de la historia argentina" GUILLERMO TERRERA, Edit. "Plus Ultra", 1974.

(*) "Tradiciones Araucanas". pag. 233.

(**) Cuentan los ancianos que KALLFUKURA era sonámbulo y epiléptico. Y que para evitar o disminuir los ataques. ponía bajo su cabecera una calavera de caballo. El caballo es asociado en la cultura mapuche, al mundo sagrado del bien. Representa un signo que protege de la brujería y del poder maligno de los wekufe. Todavía se puede apreciar a la entrada de algunas rukas de la Araucanía un cráneo de caballo dispuesto así para la función de repelente del mal.

(**) Kidunger deriva de Kizu ngünewfin: "dirigirse o guiarse por si mismo"

(***) "Cuentan los Araucanos", Bertha Koesler-Ilg. Espasa Calpe, Bs. .As. 1955.

 

autor: ZILEY MORA PENROZ©